Julia Yus: del diseño gráfico y la ilustración a la ingería de papel

Atención, ilustradores e ilustradoras, este mes, os presento una entrevista llena de inspiración, así como de lecciones y curiosidades en torno a una especialidad creativa que añade singularidad y eleva muchos proyectos ilustrados: la ingeniería de papel.

Como siempre, hay una anécdota en cuanto al origen de esta colaboración.

En esta ocasión, el algoritmo de TikTok lo volvió a hacer: durante mis minutos de relax y scroll por la plataforma, me presentó a alguien nuevo a quien admirar: @paperjulia, o Julia Yus, como pronto supe que se llamaba. En su bio se presenta como ingeniera de papel, luego vi que también es diseñadora gráfica e ilustradora. 

Si vas a su perfil, puedes ver proyectos de pop-up, papercraft, así como colaboraciones muy guays con clientes de la talla de Amazon y Penguin Random House. Personalmente, me impresionó tanto su trabajo que no me quedó otra opción que seguirla y disfrutar de su obra en profundidad; llámalo fascinación, llámalo sed de inspiración.

Por supuesto, esto no podía guardarlo sólo para mí; tenía que preguntarle si le apetecía compartir su experiencia y sabiduría con los seguidores de Ilustra WooP.

Como ya puedes adivinar, dijo que sí – Yuhu!

Dicho esto, te dejo, pues, disfrutar de la entrevista.

Entrevista: Julia Yus

Ya he contado que eres ingeniera de papel, pero, para poner en contexto a quienes no te conozcan, ¿a qué te dedicas actualmente?

Supongo que como muchas autónomas me dedico al multitasking, pero ahora estoy más centrada en marketing. Colaboro con empresas para promocionar sus servicios mediante vídeos donde muestro mis creaciones en papel. Por ejemplo, en Navidad terminé una campaña para Amazon Music que subí a mis redes sociales. En ella diseñé un autómata de papel con ilustraciones de villancicos típicos. 

Además, hago talleres y encargos.

Vale, no solo ofreces tus servicios como ingeniera de papel, sino que aparte ofreces el servicio de registrar el proceso, editarlo y mostrarlo.

Sí, ahora mismo mi trabajo no trata solo de hacer el mecanismo en sí y venderlo. También hay una parte que incluye el guión y producción del vídeo.

¡Qué interesante! Luego te haré preguntas para profundizar más en esto, pero antes, vayamos al origen. De pequeña, ¿cuál era tu relación con la creatividad? ¿Cuáles eran tus aficiones?

Desde pequeña me han encantado las manualidades. Mi programa favorito era Art Attack y siempre les pedía libros para hacer manualidades a mis padres. Desde siempre me ha encantado mancharme las manos y cortar papel.

Ok, tu pasión por la creatividad y los trabajos hechos con papel no ha sido algo que hayas descubierto de mayor, sino que siempre te ha gustado. ¿En tu familia hay algún artista aparte de ti?

El único que tiene inclinaciones creativas es mi padre, que es un poco un hombre del renacimiento al que le gusta hacer de todo: es doctor, pero hace caligrafía, aprende piano y flauta travesera por su cuenta, hace collage, etc. Es un hombre muy particular.

Luego, está mi hermana, que hace poco se ha aficionado al bullet journaling y me hizo mucha ilusión poder regalarle algunos materiales de papelería por Navidad.

¡Qué guay! Y, ¿Hay algún trabajo o acontecimiento que, de pequeña, te marcara o te indicara el camino o la profesión a la que te querías dedicar?

Pues la verdad es que no. Yo era bastante empollona, el arte lo veía como un hobby. Sí que me preguntaron alguna vez si quería ser pintora y llegué a decir que sí; pero, al final, siempre lo veía más como un pasatiempo y me centraba mucho en estudiar otras asignaturas.

Ok. Entonces, llegado al punto de tener que decidir a qué dedicarte, ¿cuáles eran tus opciones? ¿Qué decidiste estudiar?

Como buena empollona, hasta 4º de la ESO tenía claro que iba a ser ingeniera aeroespacial. Entonces, descubrí en internet foros y tutoriales para aprender a utilizar Photoshop y me flipó. Poco después descubrí que la carrera de diseño gráfico existía. Ahí es cuando decidí que quería estudiar diseño. De hecho, así fue y me especialicé en diseño gráfico.

Después, hice un máster de Design thinking.

¡Design Thinking! ¿Cómo es eso? Cuéntanos.

Design thinking es una metodología de diseño que coloca a la persona como foco principal. No se trata exclusivamente de conseguir que el diseño sea estético, sino de estudiar y resolver un problema a varios niveles, siempre priorizando las necesidades y experiencias del usuario. 

Imagino que esto te ha venido de perlas como ingeniera de papel y te ha llevado al lugar en el que estás. Dicho esto, ¿en qué momento empieza tu acercamiento a la ingeniería de papel? ¿Hubo entremedias algún capítulo en el que te dedicaras a otras cosas?

Durante la carrera, tenía muy claro que iba a ser diseñadora gráfica. Fue en el último año, cuando tuvimos una asignatura en la que nos mandaron hacer una tarjeta de pop-up. El fin era aprender a preparar los artes finales para mandar a imprenta. Me encantó porque era una forma de mezclar ilustración, diseño gráfico y manualidades, todo lo que a mí me gusta.

Después, para el trabajo de fin de carrera, decidí hacer un libro pop-up y también me lo pasé genial. Pero, claro, eso fue un trabajo de fin de grado. Se terminó, se entregó y ahí quedó la cosa.

Luego, me dediqué al diseño sin más durante un par de años y justo antes de la pandemia, me quedé sin trabajo. Estuve echando currículums sin parar, pero no me cogían en ningún lado. Llegó el Covid y, claro: crisis apoteósica. No sabía qué hacer con mi vida.

Vale. Entonces, habías estado unos años trabajando como diseñadora gráfica en agencias o empresas, ¿no?

Sí. Trabajé como diseñadora gráfica y estuve en una empresa de juguetes diseñando packaging y trabajando en desarrollo de producto pero la empresa quebró, llegó la pandemia y, como te comentaba antes, mi crisis existencial.

Entonces, conocí a la que fue mi psicóloga. En una de las sesiones me preguntó dónde me gustaría verme dentro de 5 años.

Buenísima pregunta.

¿Verdad? Aunque en ese momento la incertidumbre del futuro me mareaba. Tras darle muchas vueltas, llegué a la conclusión de que mi mayor sueño sería dedicarme profesionalmente al pop-up, pero no tenía ni idea de cómo se podía llegar a vivir de eso.

A partir de ahí empezamos, no a planificar pasos específicos, sino a desarrollar el mindset de cómo llegar hasta ahí. Poco a poco empecé a hacer proyectos personales, empecé a compartirlos en redes sociales, la gente empezó a llegar a mí y la bola no ha parado de rodar y crecer hasta ahora, que ya puedo decir que soy ingeniera de papel.

¡Qué fuerte! Qué alegría me dan estas cosas.

Sí. Yo todavía estoy asimilándolo. A veces es como si no tuviera sentido.

Es muy interesante cómo una simple pregunta te hizo reflexionar y poder enfocar tus esfuerzos en algo y trabajar hasta conseguirlo, ¿no? Es decir, las herramientas y el potencial los tenías, solo faltaba foco.

¡Sí!

Qué guay. Y ¿cómo aprendiste todos esos mecanismos y técnicas que utilizas como ingeniera de papel?

Fue de manera autodidacta. En la carrera, cuando tuvimos que hacer el pop-up, no nos dieron casi información para aprender, tocó investigar. Entonces, aprendí mediante libros de pop-up, aquellos en los que muestran no solo el resultado, sino también los mecanismos básicos. Por otro lado, también fui formándome a través de canales de YouTube y vídeos en internet enfocados en la especialidad.

Perfecto. Y, bueno, actualmente, como me has dicho, tus clientes son empresas tipo Amazon. Vamos a profundizar en ello. ¿De qué proyectos vives ahora que eres, oficialmente, ingeniera de papel?

En cuanto a esto, sí que es cierto que hasta la mitad del año pasado no podía confirmar que viviera 100% de ello. Sin embargo, desde mediados de 2023, debido a la cantidad de proyectos que me están llegando, ya puedo afirmar que me gano la vida con esto, cosa que me vuela la cabeza.

¡Ole!

Te pregunto ahora por esos proyectos: ¿Cómo aplicas a ellos? ¿Cuáles son tus recursos o herramientas principales para darte a conocer a esos clientes?

Pues diría que la gran mayoría surgen gracias a mis redes sociales, principalmente TikTok e Instagram. De alguna manera los clientes llegan a mis vídeos, ya sea porque alguien los ha compartido o les ha salido en su “Para ti”.

Entiendo, entonces, que les encaja lo que hago y que quieren explorar nuevas formas de promocionar y desarrollar proyectos para su marca y por eso me contactan por email. Otras veces, sí que es cierto que llegan por mi página web, aunque eso no es tan común. 

Entonces, tus redes sociales son también tu portafolio, ¿no? He visto que tienes tu portafolio en tu web, donde se muestran y explican los servicios que ofreces, pero en tus redes sociales se ven esos servicios en acción.

Exacto. En la web explico más en profundidad los proyectos, lo que conllevan y el problema que resuelven. Igualmente, por otro lado, he ideado mi feed de Instagram para que sea una experiencia visualmente bonita y cohesiva.

Las redes sociales son mi portafolio principal.

Pues me parece perfecto. Yo, si me pongo en el papel del cliente que encuentra tu trabajo por redes sociales y le gusta lo que ve, antes de ponerme en contacto contigo, iría a tu web para saber un poco de qué va la cosa. Es decir, aunque en tus redes sociales se puede ver lo que haces, si que es verdad que la web me parece el complemento perfecto para facilitar que el cliente acabe de decidirse por trabajar contigo.

En este mismo sentido, ¿qué cosas incluyes en tu portafolio? ¿Qué quieres que tus clientes vean para que te contraten?

Pues es una pregunta que no me he planteado antes, no de manera consciente. Igualmente, pongo atención en que los proyectos se muestren lo suficientemente pulcros y, sobre todo, que mi estilo se vea reflejado; es decir, que se diferencien del resto de vídeos y proyectos que puedan ver en redes sociales, que se note que lo he hecho yo.

Lo que sí me gusta incluir es parte del proceso de ideación, que siempre creo que es interesante para aprender cómo trabaja cada creativo.

Y ¿cuánto hay de ti en tus colaboraciones? ¿Cuánta libertad te dejan los clientes a la hora de desarrollar los proyectos? Supongo que, dependiendo del proyecto, será distinto. Cuéntanos, ¿con qué te has encontrado hasta el momento?

Sí, la verdad es que varía según el cliente. Por ejemplo, de los últimos tres proyectos más grandes en los que he trabajado, en dos de ellos, los que hice para Amazon y Penguin Random House, la libertad creativa fue absoluta.

El proyecto para Amazon fue por mediación de agencia y, cuando el cliente no estaba seguro de algo, las chicas de la agencia defendían siempre mi propuesta, lo que ha hecho que haya sido un proceso realmente grato.

Después, en el proyecto que hice para Burberry, al tener ellos una imagen de marca mucho más pulida, sí que ha sido necesario ir afinando las ideas para que encajaran con su estética.

Como decíamos, depende del cliente. Igualmente, sí que es cierto que si me llaman es porque ya tienen una idea de lo que hago y quieren justo eso, un vídeo al estilo «paperjulia».

Claro. Contratan todo el pack de brainstorming, storytelling, diseño y montaje, creación y edición de vídeo. Es decir, no solo te encargas de la parte de producir el pop-up como pieza física, sino que ofreces muchos servicios a la vez.

¡Sí! Es como un 10 en 1. Al ser conscientes de lo que hago, saben qué esperar de mí. Digamos que no hay mucho margen para crearse falsas expectativas. 

Confían en tu creatividad.

Para llegar a este punto en el que las redes sociales son parte importante de tu carrera profesional, imagino que hay un camino de aprendizaje detrás. ¿Cómo ha sido tu relación con ellas? ¿Desde dónde partiste y cómo ha ido evolucionando todo hasta llegar a crear la gran comunidad de seguidores con la que cuentas? Y, por otro lado, ¿lo consideras una actividad creativa más con la que disfrutas o, más bien, una herramienta para conseguir proyectos?

Pues llevo más de 15 años en redes sociales. No concibo estar en internet sin tener redes sociales, así que para mí es una forma más de expresión.

Antes de dedicarme a esto, las redes las utilizaba para subir fanart de grupos de música o de series que me gustaban. Ya entonces, disfrutaba un montón dibujando cualquier cosa y compartiéndolo.

Ahora que es parte de mi trabajo, continuo disfrutándolo, así que diría que mi relación con ellas es buena. Sí que es cierto que hay diferencias de pasar de usarlas por puro placer a pasar a usarlas por trabajo; pero, por ahora, puedo decir que sigo pasándolo bien con las redes sociales.

Desde fuera, lo que se percibe es eso, que fluyes porque lo disfrutas. ¿Las llevas tú sola o cuentas con algún tipo de ayuda?

No, no tengo ayuda. Las llevo yo sola.  

Y, ahora que tienes una comunidad tan grande, ¿planificas de alguna manera los contenidos? ¿Utilizas algún recurso para ello?

Sí, 100%.

Utilizo un documento de Photoshop para planificar todo el feed. Ahí me aseguro de que todas las publicaciones se vean bien en su conjunto, que haya cierta armonía y los colores peguen entre sí.

De esta manera, ese archivo me sirve para planificar futuros posts también. Si, por ejemplo, tengo un post programado con una marca, pero veo que, en ese momento, los colores no encajan mucho con el resto de mi perfil, planifico nuevas publicaciones intermedias para conseguir una paleta armoniosa. 

Me sirve para tener un punto del que partir. Si, por ejemplo, en ese post intermedio queda bien un marrón y tengo dos días para subirlo, creo algo sencillo o incluso reutilizo un proyecto viejo que encaje.

Este sistema me ayuda a generar contenido.

¡Qué guay! Precisamente, es uno de los recursos o sistemas que utilizo para crear las portadas de Ilustra WooP, lo conté incluso en un paso a paso que compartí en uno de los números.

¿Algún consejo o un mensaje para aquellos ilustradores que tienen ilustraciones o proyectos, pero no los muestran en redes sociales porque les da reparo o porque no se sienten seguros de su trabajo?

Tengo varios consejos, si me dejas, a lo mejor me explayo un poco. Esto me parece muy interesante.

¡Genial, adelante!

Lo primero: está muy bien que esos dibujos los tengas tú guardados, pero si no los enseñas, nadie los va a ver. Es decir, si quieres vivir de los trabajos que creas, de alguna manera los tienes que enseñar, ya sea en persona, exposiciones, yendo a mercados con colegas, etc.

Si quieres darte a conocer en físico, en España hay un montón de mercadillos todos los meses. Es decir, existen muchas oportunidades para poder enseñar tu trabajo a nuevas personas.

Si quieres promocionarte de forma digital, más de lo mismo: tienes que enseñarlos. Aunque te dé pereza y/o inseguridad, si no los muestras, no van a conocer lo que haces y las oportunidades laborales van a ser mínimas. Ya sea porque lo quieras vender o simplemente para que conozcan tu trabajo y te den feedback, tienes que dar ese salto y empezar a compartir.

Sí que es cierto que, a veces, subir tus creaciones a las redes puede asustar un poco, pero, por ejemplo, una forma fácil de enseñar lo que haces y que no cuesta mucho es participar en trends. Tanto en Tik Tok como en Instagram hay muchísimos desafíos tipo inktober. Para la ingeniería de papel, existe popuptober.

Sin embargo, no tienen por qué ser mensuales, también los hay individuales. Por ejemplo, en Instagram, hace no mucho, había un trend en el que tenías que grabar tu espacio de trabajo y hablar un poco sobre ti. Es una forma de darte a conocer en la que no tienes que planear mucho el contenido, simplemente participar. Además, es ideal para conocer a otras personas y crear comunidad.

Otro consejo que daría es el de aprender a desarrollar un buen ojo analítico. Es decir, presta mucha atención a aquellos artistas cuyas redes sociales te gustan y te aportan algo. No necesariamente deben tener un gran número de seguidores; si consiguen captar tu atención, es suficiente para analizar, reflexionar sobre por qué e inspirarte en ellos. Hazte preguntas sobre aquello que ves y te engancha. ¿Suben el dibujo y ya está? Probablemente no. ¿Suben una foto de ellos trabajando en la que se ve bien encuadrado el iPad o la acuarela o el medio que estén utilizando? Lo más seguro que sí. ¿Suben la grabación de cómo han dibujado en Procreate y ya? No. Probablemente tengan una leve edición y un comentario narrado por encima.

Intenta desarrollar ese ojo analítico, descubre fórmulas para luego aplicarlas a tus propios proyectos y publicaciones.

Al final, tienes que aprender a venderte para que la gente llegue a tu trabajo y quiera trabajar contigo. Puede ser un poco rollo, sobre todo al principio, pero no basta solo con saber dibujar, hay que entender la importancia de saber enseñar lo que haces y llegar a tu público.

Amén. En la revista hacemos mucho hincapié en ello, muchos de nuestros artículos están centrados en este tema. Como bien dices tú, al principio, puede ser un poco rollo, pero creo que, si tienes paciencia, hay formas de llegar a incorporar ciertas rutinas y habilidades que te ayuden a sentirte, poco a poco, más cómodo con esa exposición y manera de trabajar.

¡Claro! Luego la bola va rodando y creciendo: vas entendiendo, cada vez mejor, el lenguaje de cada plataforma y los intereses del público. Por ejemplo, si yo te enseño dos vídeos y te digo que uno es de Instagram y otro de Tik Tok, seguro que podrías discernir cuál es cuál. Cada red social tiene sus propias normas. Este tipo de cosas son importantes para saber usarlas a tu favor.  

De todas formas, entiendo que a veces se hace difícil crear obra artística y además pensar en tener que compartirlo. Conozco mucha gente que realmente lo pasa mal por culpa de las redes: no saber qué decir, miedo a que les juzguen, compararse con otrxs artistas, etc. Esto les genera ansiedad real y les bloquea. 

Claro. Y, a lo mejor, necesitas ayuda psicológica porque te resulta muy difícil, lo cual no es ninguna locura. Es decir, no es tan extraño que te pase eso. Los psicólogos pueden llegar a ser increíblemente efectivos y transformadores. Tanto tú, por lo que me has comentado antes, como yo, también por mi experiencia, lo sabemos.

¡Claro! 

Perfecto. Me parecen consejos buenísimos.

Ahora, voy a preguntarte sobre tus procesos creativos. Hablemos de conceptualización y bocetos en la ingeniería de papel. ¿Cómo empiezas tú a planificar los proyectos y qué herramientas usas?

Para mí, generalmente, hay dos vías.

Por un lado, si de repente llega a mi cabeza, como caída del cielo, una idea maravillosa, directamente hago una maqueta cutre en papel. Si, por el contrario, necesito una idea que no llega rápido, empiezo mirando mecanismos básicos y, a partir de ahí, busco conceptos o historias que pueda contar a través de esos mecanismos e, inmediatamente, empiezo a hacer un montón de maquetas.

En definitiva, diseñar con maquetas me parece imprescindible para saber si funciona o no lo que quiero hacer. Además, ver la maqueta me permite mejorar e ir puliendo el concepto en sí. De hecho, tengo un serio problema de espacio con esto: no sé dónde meter la cantidad de maquetas que hago.

¡Qué interesante esto! Te lo digo porque, en la anterior entrevista, Lorena Álvarez, nos contaba que ella no hacía guiones escritos para escribir y estructurar sus historietas, sino que todas las ideas que pasaban por su cabeza, absolutamente todas, las tenía que dibujar o, como mucho, hacer mapas conceptuales muy visuales. En este sentido, podemos ver que tú, de la misma manera, también eres muy visual y piensas con maquetas.

Exacto, es que tiene que funcionar en 3D. Si tras hacer múltiples maquetas no funciona en 3D, dedicarle más tiempo a esa idea es perder el tiempo. 

Claro. A cada proyecto, ¡e incluso a cada persona!, le funciona mejor un método que otro. Yo, por ejemplo, sí que trabajo mucho combinando escritura y boceto cuando se trata de conceptualización.

¡Sí! De hecho, escribir y trabajar en mapas mentales también forma parte de mi rutina. Hablo de ello en el curso de Domestika. Si quiero que el concepto esté muy trabajado, intento hacer mapas mentales, pero, como te decía, inmediatamente, lo acompaño de maquetas para comprobar si el mecanismo es viable.

¡Anda, pues a esa lección todavía no he llegado! De momento, me ha dado tiempo a ver poquito, la verdad. 

Por cierto, ahora que he visto algunas clases de tu curso, las dudas se van disipando, pero, igualmente, te hago la pregunta: ¿hay un ABC con unos básicos de la ingeniería de papel y, a partir de ahí, con diferentes combinaciones ya puedes construir múltiples diseños sin límite? ¿O, más bien, eres como un departamento de innovación y la ingeniería de papel es una especialidad con infinitas fórmulas que están aún por descubrir?

Creo que depende del ingeniero de papel.

A mí, por ejemplo, me gusta la simplicidad y trabajo, sobre todo, con mecanismos sencillos: mecanismos en paralelo, mecanismos en V, mecanismos en tira, mecanismos de pivote, etc. Añadiendo y variando pequeñas cosas puedes conseguir resultados muy vistosos.

Me gusta el hecho de que, partiendo de algo simple, el concepto se pueda enseñar bien. Por ejemplo, mi tarjeta de la tostada con mermelada tiene un mecanismo muy básico. Lo podrás comprobar en el curso de Domestika.

Igualmente, me encantan los libros que tienen un montón de mecanismos. Existen auténticas maravillas cuyas estructuras son muy complicadas.

En este sentido, hay ingenieros del papel que son realmente innovadores. Por ejemplo, a mí me vuela la cabeza con todo lo que comparte PaperPaul en sus redes sociales. Es un ingeniero de papel que siempre está buscando nuevos mecanismos y formas de doblar el papel.

¡Lo buscaré! No me quiero ni imaginar. A mí, que soy un folio en blanco en cuanto a ingeniería de papel, ya me vuela la cabeza con los mecanismos básicos que comentas. Flipé cuando vi tus trabajos.

Y ¿cómo es trabajar con el cliente en ese proceso de creación? ¿Cómo le muestras los bocetos y cómo se desarrollan las fases de descarte y aprobación?

Pues es un work in progress, la verdad. Yo puedo ver una maqueta muy cutre y apreciar su potencial inmediatamente. Sin embargo, ya me ha pasado que algún cliente se ha asustado al ver la maqueta cutre, a pesar de haber visto mi portafolio y saber el tipo de resultados a los que llego partiendo de esa maqueta. Así que también estoy buscando y aprendiendo alternativas para enseñar el proceso.

Generalmente, empezamos por la fase de ideación. Nos enfocamos en saber exactamente qué es lo que quieren. A partir de ahí, yo les hago propuestas con maquetas en blanco y bocetos. En este punto, como te decía, algunos clientes se extrañan y me preguntan por el color. Entonces yo les tengo que explicar que se trata de una maqueta y que, una vez aprobada, la ilustración se añade en fases posteriores.

Ostras, pues deja que te diga que creo que la culpa no es tuya tampoco. Cuando vi en tus redes sociales esas maquetas, rápidamente entendí esto que acabas de comentar. En la ilustración editorial es igual: la fase de color no se plantea hasta que el boceto no esté aprobado.

Ya, yo suponía que se sobreentendía. De hecho, con el dibujo pasa lo mismo: si presento la maqueta del mecanismo, pero no hay ilustración, también me preguntan por ella. Entonces, les explico que si hago primero la ilustración y el mecanismo no funciona, luego voy a tener que rehacer la ilustración. Es decir, es trabajar doblemente para nada. Perdemos el tiempo tanto el cliente como yo.

Igualmente, creo que este lado educativo forma parte del trabajo de cualquier autónomo que se dedica a la creatividad: hay una parte de enseñar a los clientes en la que también debemos trabajar.

Estoy totalmente de acuerdo con esto. A mí, quizás no me ha pasado tanto, porque la mayoría de los editores con los que he trabajado ya tenían bastante calle, pero sí, también me he cruzado con algún cliente que en la fase del boceto planteaba dudas más propias de la fase del arte final, y viceversa.

En este mismo sentido, imagino, y, bueno, lo acabas de confirmar, que en la ingeniería de papel, al ser una especialidad menos aplicada a los espacios que la ilustración 2D, los clientes suelen tener más dudas, ¿no?

Sí. De hecho, mis emails siempre van acompañados de disclaimers para evitar esas dudas y esos sustos que te decía.

Pues eso está muy bien. ¡Es un recurso!

Y, para los artes finales, ¿cuáles son tus materiales básicos y los procesos que llevas a cabo? O, incluso, cuéntanos también qué problemas te surgen y cómo los solucionas. 

Una vez tengo la estructura base en blanco que he diseñado en Illustrator, suelo crear la ilustración final en Procreate o en Photoshop y, tan pronto le dan el visto bueno, lo distribuyo en las partes que voy a necesitar para imprimirlo.

Para imprimir siempre utilizo papel Mi-Teintes, de Canson; queda superbonito para vídeo y a mi impresora le encanta, lo cual es muy importante.

Si el mecanismo tiene muchas piezas pequeñas, generalmente las corto con mi Cricut, que es un plotter de corte; pero si hay pocas piezas, las corto a mano que voy más rápido.

Después, una vez lo tengo todo listo, ya hago el montaje poco a poco. Para pegar las piezas utilizo Tacky Glue o un pegamento a base de disolvente que me gusta porque es elástico y, si cometo algún error, se puede despegar y volver a pegar; no es como la cola blanca.

En cuanto a los problemas, alguna vez me ha pasado que la cola se va de mano, la Cricut me joroba los cortes,… ¿Lo bueno? Es solo papel y lo puedo volver a hacer.

Me sucedió en uno de los vídeos que hice para Amazon, uno sobre un portátil de papel, que se estropeó la maqueta cuando ya la había terminado. A mi hermana se le cayó, sin querer, un vaso de agua encima y fue un dramón en el momento, porque había estado horas trabajando en el montaje. Sin embargo, fue tan fácil como volver a montarlo esa misma tarde.

Al final, como te digo, no pasa nada realmente grave. Es solo papel. Sí que es verdad que tampoco me gusta malgastarlo, pero, si surge un problema, trato de tomármelo con tranquilidad.

¡Claro! Ese es un muy buen tip: en los momentos de liada, antes de entrar en pánico, es importante reflexionar sobre cuán grave es el problema y cómo puedes resolverlo.

Dicho esto, ahora que ya nos has contado varias cosas sobre tu presente, te pregunto lo siguiente: ¿Cómo te ves en el futuro? ¿Qué planes tienes y qué te gustaría hacer?

Esta pregunta, cuando me pasaste el guión, estuve dándole vueltas, pero es de las pocas en las que dejé el folio en blanco. Mi vida ha cambiado tan rápido que se me hace difícil anticipar más cosas nuevas que puedan pasarme.

Entiendo. Estás todavía digiriendo todos los cambios vividos últimamente, ¿no?

Sí. Por ahora, estoy muy agradecida con todo lo que me está pasando y las propuestas que me están llegando.

Como ya te he dicho antes, los proyectos de final del año pasado fueron de ensueño. Ni siquiera podía imaginar que pudiera dedicarme a desarrollar proyectos de ese tipo. De esta manera, lo único que puedo desear es que cosas así sigan pasando, que me sigan llegando trabajos y colaboraciones que ahora ni imagino.

Además, hace poco, firmé con una agencia de redes sociales, así que, quizás, eso ayude a que sigan llegando proyectos y situaciones surrealistas como las que he vivido últimamente, tipo «influencer de papel», ¡ja, ja, ja! 

¡Seguro! Qué bien. Cómo me alegran estas cosas. Es muy inspirador.

Muchísimas gracias, yo a veces no le veo mucho sentido. No comprendo lo que está pasando.

Pues yo, ahora que has compartido tu historia conmigo y lo veo desde fuera, sí que le veo mucho sentido, la verdad. Has contado que pasaste por un momento bastante malo, hasta el punto de necesitar ayuda incluso. El caso es que la buscaste y te enfocaste en lo que querías. Es decir, realmente no te has rendido nunca, ni siquiera cuando tu sola sentías que no podías. Teniendo todo esto en cuenta, me parece lógico que las probabilidades de que te lleguen recompensas aumenten y se conviertan en una realidad.

En este mismo sentido, el de encontrar y superar dificultades, te pregunto ahora por los bloqueos y el síndrome del impostor: ¿Qué tan presentes están en tu día a día? ¿Qué rutinas o recursos te ayudan a superarlos?

Te lo agradezco de verdad. Precisamente, uno de los motivos de ir a la psicóloga fueron los bloqueos.

Era incapaz de abrir Procreate. El hecho de saber que el programa grababa automáticamente cada segundo de mi proceso me frenaba por completo. Sentía que la aplicación iba a darse cuenta de que no era capaz de dibujar.

Gracias al duro trabajo que hice durante 2019 y 2020 con mi psicóloga pude superar aquello.

Te sentías juzgada por la máquina.

¡Sí! Ese era mi nivel de bloqueo. Era bastante fuerte. Sin embargo, mi psicóloga me ayudó a superarlo mediante pequeños ejercicios. Ahora, por ejemplo, siento que estoy teniendo una buena racha.

Igualmente, sí que es verdad que soy consciente de que los bloqueos pueden volver y que nada te asegura que te hayas curado para siempre. Sé que pueden haber picos de subida y de bajada.

En cuanto al síndrome del impostor, siento que es mi mejor amigo. Como te he dicho, nada tiene mucho sentido ahora, me siento una impostora, pero sigo adelante repitiéndome: «Lo soy, ¿y qué? Fake it until you make it», y por ahora me está funcionando. Es mi mentalidad ahora mismo.

Es muy guay el punto en el que te encuentras y, respecto a eso que dices de los picos de subida y de bajada, aunque estoy muy de acuerdo, también pienso que los recursos que tienes ahora, después de haber trabajado tanto con tu psicóloga, también te hacen ver los mismos problemas de una forma diferente. Diría que, seguramente, esos ejercicios y esas experiencias que viviste cuando ibas a terapia instalaron en ti ciertos superpoderes que se quedaron contigo y te hicieron más resiliente.

Sí, así lo siento ahora mismo.

Claro. Yo lo conté en uno de los números anteriores: mi autoestima llegó a estar muy por los suelos y eso también influyó en mi carrera. Sin embargo, trabajar en mi desarrollo personal y buscar ayuda psicológica fue increíblemente transformador y efectivo a muchos niveles, también en lo creativo. Los recursos y las experiencias que vives al recuperarte de algo que te parecía imposible cambian tu mentalidad. No te hacen inmune a los momentos de bajón, pero te ayudan a darles otra lectura y gestionarlos mejor.

Exacto. Te cambian por completo y, por eso mismo, recomiendo muchísimo ir a terapia.

Sí que es cierto que hay veces que cuesta encontrar un psicólogo o psicóloga con el que conectes y que realmente te aporte lo que necesitas. A veces, no sucede a la primera. Entonces, toca darse cuenta de que algo no está funcionando y buscar otra persona.

Sea como sea, es muy importante estar bien, es algo que cualquier persona se merece. En este sentido, cuidar de tu salud mental me parece fundamental.

Totalmente.

Ahora, voy a pasar a la parte final de la entrevista, una sección en la que le pido al entrevistado que reflexione acerca de toda su carrera. Primero, hablemos de tus logros. ¿Cuáles son, para ti, como ingeniera de papel, los trabajos o acciones emprendidas de los que más orgullosa estás?

En cuanto a trabajos concretos, estoy muy orgullosa de una tarjeta que hice de una caja de galletas danesas que, cuando la abres, se ven todos los utensilios de costura. Estoy muy orgullosa por dos motivos.

Primero, porque el concepto gira en torno a algo tan cotidiano que dio pie a que muchísima gente de muchas partes del mundo se sintiera identificada. Es muy difícil encontrar un tema o una idea con la que tantas personas conecten; más que nada, porque lo cotidiano está directamente relacionado con la cultura y la geografía. Por este motivo, me hizo mucha ilusión el feedback tan bonito que recibí.

Y segundo, porque, en este mismo proyecto, el mecanismo es un poco más complicado de lo que yo acostumbro a hacer. Digamos que, al crear ese proyecto, subí de nivel en cuanto a ingeniería de papel, lo cual me hizo sentir también orgullosa de mis capacidades.

Por otro lado, en cuanto a proyectos, estoy muy contenta con la colaboración que hice con Penguin Random House. Todo fue increíble, desde la relación y comunicación con el cliente vía email hasta la manera de estructurar el proceso e ir avanzando el proyecto. Además, me gusta mucho cómo quedó el resultado y me encantó vivir la experiencia de ir a grabar la narración del vídeo en sus oficinas.

¡Normal!

Ahora, iba a preguntarte sobre momentos de bajón o sensación de fracaso. Quería que nos contaras cómo los superaste, pero, si te das cuenta, es algo que ya me has respondido y sobre lo que  hemos profundizado bastante cuando tratábamos el tema de los bloqueos y la terapia.

Sí. Igualmente, también puedo contarte que hubo una vez que trabajé en un proyecto cuyo proceso fue algo complicado. El cliente y yo, básicamente, no nos entendíamos. Como te he contado antes, muchos saben lo que hago y vienen con una idea de lo que quieren y de lo que yo puedo ofrecerles. Pues bien, este cliente no lo tenía nada claro. Al final salió todo bien, pero la comunicación fue bastante durilla de llevar.

Sí, yo creo que todos pasamos por ahí tarde o temprano. Y ¿cuáles dirías tú que son las lecciones más valiosas que has aprendido durante toda tu carrera?

A mí me gusta mucho una frase que dice “No atribuyas a malicia lo que se puede explicar con estupidez”. Quiero decir, esos emails que suenan mal y en los que piensas que se dirigen a ti de malas formas, si los lees desde otra perspectiva, una en la que te sientas menos insegurx, y con otro tono, probablemente, dejen de sonar tan mal.

Gran consejo. Cuando estuve yendo a terapia, mi psicóloga me habló de esto: de las segundas, terceras, cuartas y, en definitiva, múltiples lecturas que puedes darle a un mismo acontecimiento dependiendo del lugar desde el que lo lees.

Claro. Es muy común que aquellos que nos dedicamos a la creatividad tengamos una sensibilidad más especial que la media. Es peligroso porque, a veces, cuando recibimos críticas de nuestro trabajo, podemos confundirlo con críticas hacia nosotrxs mismxs. Es decir, creemos que nuestra valía depende de nuestro trabajo, lo cual no es así.

En este sentido, cuando se trata de trabajar para otras personas, hay que asumir que va a haber feedback y críticas. Es normal y necesario. Por eso, tienes que aprender a darle la lectura adecuada, y no pensar que tratan de ofenderte.

¡Exacto! Saber gestionar las críticas es imprescindible en profesiones como la nuestra.

Y ahora, ya para acabar, ¿qué consejo le darías a alguien que quiere dedicarse a la ingeniería de papel?

Pues depende mucho de a qué te quieras dedicar dentro de la ingeniería del papel, me explico.

Por ejemplo, si le estuviese dando consejos a mi yo del pasado, le diría que aprendiera un poco más sobre guion y storytelling, justo lo que estoy haciendo ahora. No está directamente relacionado con el papercraft, pero sí me aporta conocimientos que me van a venir bien para lo que yo hago.

Sin embargo, si tu intención es dedicarte al papercraft o a la ingeniería del papel en el ámbito editorial de manera exclusiva, te diría que te enfocaras, sobre todo, en aprender sobre artes finales y preimpresión: troqueles, imprenta, la nomenclatura, cómo preparar archivos, etc.

Por otro lado, si tu intención es dedicarte al papercraft para vídeo, te aconsejaría que aprendieras sobre producción audiovisual: composición, iluminación, dirección de arte…

Como ves, hay muchos consejos, pero dependiendo del camino que quieras tomar, te interesan más unos que otros. Quizás, uno que serviría para cualquier rama sería el de buscar inspiración más allá del arte en papel. Supongo que también sucede en la ilustración: hay ilustraciones que se nota que están inspiradas directamente en otras ilustraciones, son como copias regurgitadas. En este sentido, creo que es mucho más enriquecedor buscar inspiración fuera de nuestros propios campos.

Qué guay que hayas mencionado lo del storytelling. Precisamente, la masterclass del número en el que va a aparecer tu entrevista va sobre este tema. Es una habilidad que nos tiene obsesionados desde hace años y vamos a meter bastante caña con ello por aquí porque, no solo hemos notado que nuestros suscriptores también están interesados, sino que, aparte, somos conscientes de que se trata de un talento que te hace jugar con ventaja.

Una cosa es crear imágenes visualmente bonitas, y otra crear imágenes que, aparte de ser bonitas, cuenten historias que emocionen y conecten con el público.

Es más, ahora, con el nacimiento de las IA generativas, esto cobra más sentido que nunca, así que me parece muy acertado que hayas decidido formarte también en ese campo.

Dicho esto, la entrevista ya habría terminado. A no ser que quieras compartir algo más, solo me queda agradecerte la enorme generosidad que has demostrado al contarnos tantas cosas de tu vida y de tu carrera, así como todos los tips y herramientas tan valiosos que has compartido.

¡Muchísimas gracias, Julia!

Muchísimas gracias a ti. Me ha encantado la entrevista y quería darte la enhorabuena por el proyecto. Se nota muchísimo que le pones ganas y mucho esfuerzo.

¡Oh! Qué alegría escuchar eso. Gracias de nuevo y ¡estamos en contacto, compi!

¡Genial! ¡Chao!

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