La historia detrás de Srta. M: de niña tímida a ilustradora estelar.

Por fin pasamos de hablar solo nosotros a poder escuchar y aprender de otros. No de cualquiera, ya os lo digo yo; que, por cierto, me estreno como entrevistadora, con lo nerviosa que me tenía eso.

Aunque no puedo adelantaros mucho, sí puedo confirmaros que gente muy TOP va a ir pasando por aquí.

Sin ir más lejos, en esta ocasión, tenemos el tremendo honor de descubrir quién hay detrás de Srta. M, ilustradora especializada en el sector editorial dirigido a público infantil. Le encantan las estrellas, los planetas, las galaxias… A nosotros nos flipa su historia y su trabajo, pero también su sencillez y perseverancia. En fin, ¡que nos encanta ella!

Por cierto, aunque en la entrevista no lo nombramos, ¡también tiene un podcast!: Viviendo del cuento, junto a Eva Carot y Laura Gómez. Sabía que algo se me tenía que olvidar, ¡y eso que lo escucho hasta el punto de que se han convertido en mis compis de oficina, aunque ellas no lo sepan!

Os dejo con la entrevista, que más que una entrevista es una charla entre amigas, pero de esas en las que hay momentos en los que puedes sentirte identificado/a y aprender a la vez.

Entrevista: Srta. M

¿Quién es Srta.M?

Srta.M es en realidad Manoli López, (o Manuela López) para las cosas de autora y de persona adulta en general. Soy una chica de 37 años y vivo en Terrassa, cerca de Barcelona.

En realidad este “nombre artístico” surgió como un guiño cuando era estudiante en la escuela de arte en mis notas y apuntes, y me llamó así por primera vez la que era mi profesora. Me hizo mucha gracia y así me quedé.

Llevo dedicándome a la ilustración a tiempo completo desde 2014, más o menos. Ya van a ser casi diez años dedicándome a ello, ¡uf! vértigo.

Siempre me ha gustado dibujar y hacer cosas muy sencillas. Invierto muchísimas horas en mi trabajo y las pocas horas que me quedan, me gusta pasear con mi perra, jugar a juegos de mesa, ver series y poco más, cosas muy normales.

¿Y cómo fue tu infancia? Cuéntanos dónde te criaste ¿Hay más artistas en tu familia?

Yo soy la tercera hermana de tres y soy de familia humilde. Mis abuelos eran andaluces y emigraron a Cataluña cuando eran jóvenes. Mis padres son andaluces ambos y desde muy jóvenes buscaron la forma de ganarse la vida y aportar lo que podían a casa. Mi padre ha trabajado toda la vida como autónomo, arreglando televisores y mi madre trabajaba en una fábrica hasta que nos tuvo a las tres y tuvo que dedicarse a nosotras.

En mi casa el mundo artístico no ha estado prácticamente en ningún momento. Es verdad que mi padre siempre ha sido bastante artista y le gustaba hacer cosas por su cuenta, pero más bien como hobby en sus ratos libres, que no eran muchos.

Yo entré en contacto con mi faceta más artística a raíz de mi hermana mayor a la que le gustaba mucho la costura. Nos llevamos trece años, y cuando ella estaba estudiando diseño de moda y era una adolescente yo era muy pequeña. Ella dibujaba los modelos de diseño de ropa y los que descartaba me los daba a mí. A partir de ahí empecé a pintar encima y a dibujar muchas chicas, sobre todo; que es lo que me ha gustado dibujar siempre.

Luego en el colegio se me daba muy bien la asignatura de plástica. Era una niña muy tímida y me costaba mucho relacionarme con otros niños. Por eso los papeles y los colores siempre han sido un poco mi refugio. ¡Y la verdad es que no han cambiado mucho la cosas!

Parece que sea muy común esto de que seamos tímidos y tímidas los ilustradores. Como si fuera un pack indivisible ¿no?

Sí, tenemos como mucho mundo interior, pero es como si no supiésemos expresarlo nada más que con los lápices. A mi por ejemplo me costaba mucho ir al parque y jugar con los demás niños o en el patio del cole. Estar con mis papeles y con mis dibujos, a mi rollo, me ha hecho siempre mucha compañía.

Además de dibujar, ¿también te gustaba crear historias? Tus álbumes ilustrados demuestran una gran imaginación. No puedo evitar preguntarme si tenías la misma pasión por contar historias con tus muñecas. ¿Cómo fue tu experiencia?

Siempre cuento que cuando era niña construía historias con mis muñecas. Tenía muchas Barbies, pero no tenía un Ken, el novio de Barbie. En cambio, tenía un dinosaurio de peluche de Jurassic Park que consideraba su novio. ¡Construí todo un Lore con esa pareja! Tenía mucha habilidad para jugar sola, no necesitaba muchas cosas para entretenerme.

Con el paso del tiempo, a medida que fui creciendo y comencé a dibujar por trabajo, perdí un poco esa capacidad de inventar historias. Me enfoqué más en ilustrarlas y ya está. Pero sí, cuando era niña solía crear mis propias películas.

¿Qué estudiaste?

Lo cierto es que yo era muy buena estudiante, así que cuando terminé la ESO y posteriormente el bachillerato los profesores me dijeron que lo mejor era que estudiara una carrera universitaria. Yo acepté ese camino porque me gustaban las letras y humanidades pero nunca me hablaron de las carreras creativas y yo tampoco las tuve en cuenta. No conocía la profesión de ilustrador y pensaba que si estudiaba arte tenía que acabar siendo profesora de plástica.

Decidí estudiar un bachillerato mixto de matemáticas y letras, por eso de tener más abanico a la hora de elegir carrera. Con mi nota de corte entré en la carrera de trabajo social. Pero solo necesité tres meses para darme cuenta de que eso no era lo mío. Abandoné la carrera y comencé a trabajar sin tener claro qué hacer, ya que no podía permitirme estudiar Bellas Artes y me sentía muy perdida.

En ese momento, asistí a una feria educativa donde se hablaba sobre diferentes tipos de estudios y me encontré con los ciclos formativos de artes. Para mí fue como si se abriera un mundo porque no tenía ni idea de que eso existía.

Me preparé una prueba de acceso para poder cursar el ciclo formativo de ilustración.

Era la primera vez que estudiaba en un ambiente en el que me sentía yo misma, eso fue muy especial.

La parte negativa es que los ciclos son muy cortos y salí de allí sin saber realmente nada, sin saber a dónde ir. Solo sabía que había pasado dos años divirtiéndome mucho y que, finalmente, había encontrado lo que quería hacer, pero ya está. No tenía ningún referente ni nada.

Eso sí, durante ese tiempo en el que estudiaba ilustración los blogs comenzaron a ponerse de moda. Ahí, empecé a contactar con gente que también estudiaba ilustración y estaban empezando. Fui creando una comunidad de gente. De hecho, hay personas como Bea Tormo, a la que conocí en esa época, que a día de hoy sigue siendo mis amigas y un gran apoyo.

Bueno, yo es que también, al ser tan tímida, casi todos mis amigos eran de internet. Entonces no tenía problema para relacionarme con gente online. Tuve mucha suerte con eso.

¿Esto te ayudó a empezar en el mundo de la ilustración?

Sí, porque además cuando acabé mis estudios de ilustración me di cuenta de que las cosas no iban a ser tan fáciles como creía, veía que iba a ser muy difícil dedicarme a ello, lo cierto es que no sabía ni por dónde empezar.

Mientras intentaba aclararme encontré un trabajo de diseñadora gráfica para una revista, fue la primera vez que tuve un sueldo decente después de tres años de trabajos esporádicos a veces mientras estudiaba y allí me quedé cuatro años.. Aprendí muchas cosas técnicas de Photoshop, de perfiles de color, de pre impresión, cosas que realmente me han servido. Sin embargo estaba un poco frustrada porque salí de la escuela pensando que se me iba a abrir el mundo de la ilustración y, pues obviamente, no fue así.

Entonces, ¿cómo fue tu comienzo en la ilustración?

Empecé muy tarde en realidad. Si me pongo a echar cuentas en 2004 comencé mis estudios. Los acabé en 2006 y no empecé hasta 2014 a dedicarme a la ilustración realmente.

Mientras trabajaba como diseñadora gráfica intentaba enviar mi portafolio, pero siempre era caótico, sin ningún nexo de unión. Intentaba, sobre todo, enviarlo a revistas de moda porque quería ilustrar en prensa.

Realmente no tenía nada sólido en mi trabajo ni en mis objetivos.

En ese tiempo me salía a lo mejor una cosa concreta, una al año, una cada dos años… Obviamente eso no se podía aguantar.

En 2011 estaba harta de la incertidumbre y decidí dar un vuelco a mi vida buscando una “estabilidad” y di un giro de 180 grados a mi formación. Esta vez para dedicarme a la informática y a la programación.

Después de dos años y un proyecto y dibujar muy muy poco en ese tiempo, empecé a trabajar como programadora.

Pero el ciclo volvió a repetirso, obviamente, y mientras programaba en la agencia donde estaba pensaba en lo infeliz que era haciendo eso y en lo que quería hacer realmente que era dedicarme a la ilustración al 100%.

El paso clave fue dejar de romantizar la profesión y verlo desde un aspecto práctico, decidí buscar un segmento donde realmente hubiera mucho trabajo en esta industria. Así, me topé con el mundo de la ilustración infantil. Ahí es donde yo sabía que había más trabajo. También donde conocía más gente del mundillo.

Básicamente, lo que hice fue empezar de cero y construir un portafolio con trabajos infantiles, que era una cosa que no había hecho hasta el momento. A partir de ahí empecé a enviar mi portafolio a editoriales en las que yo sabía que podían encajar mi trabajo.

Estuve bastantes meses enviando sin respuesta alguna, algo muy frustrante. Hasta que por fin la editorial Cruïlla me pidió ilustrar un albúm infantil que acompañaba un libro de texto. A partir de ahí empezaron a surgir más cosas.

¿Estudiaste algún curso para crear tu portfolio?

Todo ensayo y error, irme a librerías, buscar libros y autores que me gustasen, observar cómo eran sus páginas web, qué era lo que enseñaban ellos. Básicamente, aprender mucho de los demás.

Podría decirse que parte de los estudios de Ilustración consisten en investigar el mercado, ¿no?

Sí, el problema de los estudios de ilustración es que duran muy poco tiempo y el primer año es muy formativo: aprender, aprender y aprender. Pero el segundo año es prácticamente hacer proyectos, al menos en la época en la que yo estudié.

Siento que faltaron un par de años. Por ejemplo, tu aprendizaje dependía mucho del profesor que te tocase. Yo tuve la suerte de que una de mis profesoras en la escuela fue Sonia Pulido. Ella me enseñó técnicas de ilustración y otras cosas también muy importantes. Era una profesora muy implicada con los estudiantes. Sin embargo, luego había profesores que no estaban en el mundo laboral, eran “simplemente” profesores. No estaban tan al día.

Entonces, tu primer trabajo fue con Cruïlla ¿Qué hiciste después?

Luego hice ilustraciones para libros de texto con Santillana.

El primer álbum ilustrado real, que yo pude ir a una librería y verlo, fue con Anaya: Álbum de bichos.

Eso fue como entrar en una rueda donde de repente parecías estar metida, y podías enlazar más o menos proyectos para empezar a considerarte ilustradora a tiempo completo.

Al principio yo quería hacerlo todo súper bien y empecé ilustrando en acuarela, pero era un ritmo de trabajo que no se puede sostener a día de hoy, a no ser que vayas muy rápido. Más bien era técnica mixta, porque había retoque digital, pero era algo bastante laborioso.

Con el tiempo fui aprendiendo que había formas más rápidas de trabajar, más eficientes, que no implicaban tantos problemas a la hora de hacer cambios.

A día de hoy, ¿te sigues dedicando a álbumes ilustrados o has tenido más proyectos en otros campos?

Hasta hace tres años, más o menos, me dedicaba a todo lo que hubiera, todo lo que me ofrecían: vendía originales, hacía commissions, ilustraba libros infantiles, hacía diseño de personajes, identidades corporativas, ilustraciones para páginas web, para animaciones, para juegos interactivos o también he llegado a trabajar como colorista de fondos, porque es muy difícil sobrevivir siendo “solo” ilustrador de libros. Todos los conocimientos que he tenido me han servido para algo, hasta los de programación para trabajar en encargos web de terceros o crear mi portafolio.

Vivía muy al día, de una forma en que aceptaba prácticamente sin negociar. Pero entonces, me llegó una gran oportunidad para trabajar en el mercado americano.

Para mí fue terrorífico, primero porque mi inglés es un poco patatero. No sabía si iba a poder defenderme. Y segundo, porque nunca había trabajado con editoriales del mercado extranjero ni estaba representada por nadie. Aparte, era una editorial muy grande. Aquello daba miedo. Pero era una muy buena oportunidad porque era una serie de libros tipo barco de vapor, es decir, de libros por capítulos.

A partir de ahí, empecé a tener mejores condiciones laborales, porque en Estados Unidos se paga bastante mejor que en España.

En estos últimos tres años coincidiendo además con la pandemia lo que más he hecho han sido esos libros con interiores en blanco y negro, cosa que quizás no luzca tanto como el álbum ilustrado, que es mucho más agradecido; pero las ofertas que me han llegado han sido esas.

Básicamente, me muevo por lo que me ofrezcan, pero ahora puedo vivir un poco más relajada y preguntarme a mí misma si las condiciones que me ofrecen son dignas, y incluso decir que “no” si no lo son.

¿Tienes agente o trabajas por tu cuenta?

¡No tengo agente! De hecho, no sabía cómo la diseñadora de esa serie que te comento había llegado a mí.

El primer trabajo que hice para Estados Unidos fue ilustrar un puzle hace unos cuatro años. Les pregunté cómo me habían encontrado y me dijeron que en Pinterest. Yo no pongo nada en Pinterest, pero supongo que alguien reposteó mi trabajo y, entonces, lo vieron.

También pregunté a la directora de arte de una de las editoriales americanas con las que trabajo, y me dijo que en Instagram. Que me seguían desde hacía tiempo.

Luego otro trabajo que me salió, que este sí fue un álbum ilustrado a color para Estados Unidos, fue porque me vio la editora en uno de estos hashtags en Twitter de Portfolio Day.

Nunca sabes dónde te van a encontrar y nunca sabes quién te va a poder ofrecer trabajo.

Sí, independientemente de si tienes más o menos seguidores, tienes que estar ahí, publicar lo tuyo, para que te puedan encontrar.

Sí, al final el tema de los seguidores, sobre todo, teniendo en cuenta cómo está algoritmo de Instagram, es simplemente un dato más. La interacción que tengo con mis seguidores desde que publico menos es muy baja. A pesar de que pueda tener muchos seguidores, una persona que tenga menos seguidores, pero que esté más activa, va a tener, seguro, mucho más alcance que yo.

Claro, el famoso engagement. Y sin tener mucho que ver ¿qué herramientas utilizas para tus trabajos? Has dicho que antes utilizabas métodos más tradicionales y ahora, sobre todo, trabajas en digital.

Sí, me muevo entre Photoshop y Procreate. Sí, es verdad que, por ejemplo, ahora estoy trabajando en un libro por capítulos en el que las cubiertas van a ser a color y en ellas voy a trabajar un poco la acuarela junto con tratamiento digital. Pero luego, para los interiores, como son muchas ilustraciones y van a querer cambios, trabajaré con acuarela digital en Photoshop.

Para mí, es más fácil hacerlo con acuarela real porque estoy más acostumbrada, pero a la hora de hacer cambios es muy importante que le des facilidades a los clientes. Básicamente trabajo con medios digitales por cuestión de necesidad: porque se trabaja más rápido, es más fácil de corregir y puedes pasar las cosas por capas.

Claro. ¿Y usas más Photoshop para trabajos grandes o también Procreate?

El problema de Procreate es el aparato que tengas. Si tienes un iPad Pro, tienes más capacidad de capas y mayor capacidad de todo. Pero es verdad que soy bastante más rápida trabajando con Photoshop. Entonces, siempre primo no solo la rapidez, sino también la calidad y el poder cumplir fechas de entrega. Procreate, al final no es tan accesible, no tiene una interfaz tan completa.

Trabajas con tableta ¿no? ¿Con cuál empezaste?

Una Bamboo pequeñita. Recuerdo perfectamente trabajar en una mesita muy pequeña, en casa de mis padres, con un portátil (de no sé qué año era), pero que solo me dejaba abrir Photoshop y una única  cosa más. Solo podía tener dos programas abiertos. Luego tuve mi primera Cintiq, la de 13 pulgadas, con la que trabajaba hasta hace muy poco. Me la compré cuando ya había cobrado dos o tres libros y podía permitirme invertir en equipamiento. El ordenador de sobremesa también lo compré posteriormente.

¿Qué cosas te inspiran? ¿Cómo llevas los bloqueos creativos? ¿Cómo haces tu para volver a inspirarte?

Pues los bloqueos creativos son muy duros y muy difíciles de superar. De hecho, yo creo que desde el confinamiento estoy en un bloqueo y no he salido de él. Creo que una de las cosas que más recuerdo cuando intento conseguir esa magia en mis ilustraciones son los libros ilustrados que tenía de pequeña.

Hay una ilustradora que se llama María Pascual, que me ha influenciado mucho y, de hecho, el otro día encontré un libro que tengo en casa de ella. Tiene un estilo muy femenino, dibuja muchas chicas y ese tipo de cosas. También me inspira mucho el tema cósmico y de las estrellas. Todo lo que tenga que ver con la magia.

Sobre todo, me inspira mucho ver el trabajo de otros compañeros, cómo han evolucionado cómo han encontrado su sitio. Ver la evolución de sus estilos me inspira mucho.

Sí que es verdad que hay que ir con cuidado y moderación, porque una vez que entras en Instagram o en una red social, te puedes perder ahí y no volver.

Claro, sin entrar en el bucle de compararte hasta venirte abajo ¿no?

Si, con moderación, para inspirarte.

¿De qué proyectos que hayas realizado hasta ahora te sientes más orgullosa?


Hay dos proyectos de los que me siento especialmente orgullosa. El primero es el álbum ilustrado de El telescopio de Galileo Galilei, editado por Astronave. Fue el primer proyecto que me permitió empezar con el tema de los cielos estrellados y este tipo de cosas que tanto me gustan. Me lo pasé súper bien haciéndolo.

También pude encontrar unos pinceles con los que me sentía muy cómoda. A partir de ahí, casi todos los libros los he hecho con esos pinceles. Fue como tomar aire antes de empezar el libro, porque me dieron libertad total. Pude buscar una técnica y un diseño de personajes que me gustaban por completo. No siempre te dan esa posibilidad.

Y luego, el otro proyecto es la serie Jeanie & Genie, el proyecto que hice para Estados Unidos. Han sido ocho libros en los que he tenido que dibujar prácticamente de todo, y eso te da muchísima soltura y te hace perder muchos miedos. Es la primera vez que estoy tanto tiempo trabajando en algo codo con codo con alguien y en ese tiempo he forjado un vínculo a distancia con la diseñadora y he sido testigo de muchos cambios y evolución en su vida profesional y personal, como ella ha sido testigo de mi evolución y eso es algo bonito a mi parecer.

Igualmente, creo que de todos los proyectos se puede sacar algo de lo que estar orgullosa.

Además, se aprende mucho de esos trabajos y facilitan los siguientes ¿no?

Sí, totalmente. Estaba acostumbrada a hacer un único diseño de personajes y a partir de ahí se modificaba un poco y se lanzaba el libro. Mi experiencia era esa hasta que empecé en esta serie que te comento.

Pude trabajar con la diseñadora no solo en el diseño de los personajes, sino también en el diseño gráfico de la serie, el logo y el tipo de cubierta. Hubieron tres diseños de personajes completamente distintos. Le dedicamos un mes, mes y medio a encontrar el personaje que querían.

Era un nivel de exigencia que me hizo dudar de mi capacidad, pero luego te das cuenta de que estos baches y estas inseguridades se acaban superando a base de trabajar duro.

Es importante saber llevar bien las críticas ¿verdad?

Sí, porque además tienes que entender que al final ellos lo que están buscando es que el producto mejore y tenga calidad. Si te lo tomas como algo personal, te estás equivocando. Lo que pasa es que es muy fácil tomárselo como algo personal, porque al final tú estás en tu casa, te levantas del escritorio, te vas a hacerte un café y no desconectas. Es comprensible, pero hay que tratar de evitarlo.

¿Te ha pasado al contrario? ¿Que no saquen ninguna pega a tu trabajo y te resulte raro?

Sí, de hecho, estoy haciendo un libro de texto que acabo de terminar, y el ritmo de trabajo ha sido muy rápido. Es decir, tenía entregas semanales, y debíamos cumplir con las fechas sí o sí esa semana. Entonces, yo pensaba: “¿Me están diciendo ‘Ok’ porque van con prisa o porque realmente está bien hecho?”. Era raro.

¿Te han servido o ayudado las críticas y momentos de bajón a la hora de progresar en tu carrera?

Sí, por supuesto. No es que no me fie, pero me parece extraño que una persona desde el minuto uno sepa lo que quiere hacer, vaya por ello y le salga bien. No suele suceder así. Lo normal es que las cosas no sean fáciles, que tengas altibajos, que no siempre te salga todo bien.

De esas cosas siempre se saca un aprendizaje, ya sea para bien o para mal. Por ejemplo, tú puedes querer ilustrar para un magazine de fin de semana, pero quizás estás equivocándote de objetivo. Ves que no funciona, piensas en probar en otros lugares para ver qué pasa, y es entonces cuando lo consigues. Creo que es básico aprender a caer, porque eso ocurre en todas las facetas de la vida.

No siempre las cosas van a salir como quieras. Incluso puede que te esté yendo bien y de repente haya un bajón. Siempre digo que estar consolidado en el mundo de la ilustración no significa que lo vayas a estar siempre. Es decir, puedes tener una época muy buena en la que tengas trabajo, ahorres y prosperes, pero eso no garantiza que puedas acomodarte y que siempre vaya a ser así.

Pero lo mismo ocurre al revés: estar en una mala época, sin trabajo, no significa que vaya a ser así siempre. No es fácil, pero hay que aprender a fluir con las etapas.

¿Y de qué cosas dirías que no estás tan orgullosa?

Te voy a dar un ejemplo de algo que me pasó, de lo cual no estoy orgullosa, pero creo que me he perdonado debido al momento vital en el que me encontraba.

Hice un libro y, después de un tiempo, me pidieron hacer la versión en otro idioma. Era prácticamente el mismo libro, solo que debía cambiar algunas páginas. Estaba hecho en acuarela. ¿Qué pasó? Que me ofrecieron un presupuesto que apenas cubría la cuota de autónomo.

En ese momento yo pensé que tenía que cogerlo porque no tenía nada, no tenía ningún proyecto en el horizonte ni tampoco ahorros (los ilustradores siempre vivimos de ahorros cuando no tenemos trabajo, ya sabes), sentía que tenía que hacerlo sí o sí. Intenté negociar y rascar unas migajas. Finalmente me dieron esas migajas e hice ese proyecto.

A día de hoy sé que no lo habría hecho, porque estaba perjudicando al sector, bajando mis tarifas a un nivel donde prácticamente estaba pagando por trabajar. Pero también sé que lo hice en ese momento porque era lo único que había. Cuando a veces veo que gente que está empezando, acepta presupuestos que son realmente una vergüenza, intento no culparles a ellos, sino culpar a quien está ofreciendo eso.

Por ejemplo, estos últimos años he estado en una posición de poder rechazar proyectos, una cosa que al principio no podía hacer. Y cuando me contactan ofreciendo presupuestos ridículos, intento hacer un poco de pedagogía con esas editoriales. Les hago las matemáticas para que entiendan que con eso no se puede vivir.

Yo sé que las decisiones económicas no las toma el editor, por encima del él/ella hay mucha gente que manda en esos temas, pero es muy importante situarnos en nuestro sitio y defender nuestros derechos. Es una cosa que al principio yo no hacía y creo que de eso es de lo que no me siento orgullosa. Igualmente, creo que algo que nos pasa a casi todos.

Claro, creo es que nos ha pasado a casi todos. Y ¿cómo ves eso de tener vergüenza de preguntar dudas a otros compañeros, especialmente cuando estas empezando? Es algo que suele pasar mucho. ¡A mi me pasaba!

Lo de pensar que molestas hay que borrárselo de la cabeza totalmente. Creo que todos hemos estado en la posición de empezar y hubiéramos agradecido mucho que alguien nos hubiera respondido, dado consejos o nos hubiera guiado.

Yo tuve la suerte de tener compañeros que estaban un poco por delante de mí y ya me podían dar opinión y consejos. Sin embargo, hay mucha gente que no tiene ese contacto ni esa información. Creo que es vital que nos apoyemos mutuamente, sobre todo porque la mayoría de nosotros trabajamos desde casa. Saber que tenemos una red de apoyo y ver en otros ilustradores a compañeros de verdad, en lugar de competencia, es lo que al final nos fortalece como colectivo.

¿Qué le dirías a alguien que está empezando?

Creo que, cuando estás empezando, se mezclan tus inseguridades personales con tus inseguridades profesionales. Tienes ahí unos bajones emocionales de los que parece difícil salir. Sin embargo, una de las cosas que les diría – bueno, voy a decir varias cosas – es que no crean que esta profesión es solo cuestión de talento. Es importante ser perseverante y constante: si te tropiezas con una piedra, sigue adelante; si te tropiezas con dos, sigue adelante; y con tres y con cuatro… Es decir, no siempre te van a salir las cosas bien y no siempre que hagas algo bien significa que te vaya a salir bien lo siguiente. A pesar de ello, sigue adelante porque al final casi siempre funciona. Es muy difícil que si tienes ese trabajo hecho, si eres perseverante, las cosas no prosperen.

Otra cosa que les diría es que no se comparen con la gente en las redes sociales, porque, normalmente, ahí solo ves los éxitos de las personas. Enseñamos las cosas que salen bien, romantizamos mucho nuestra vida.

Y bueno, tú me puedes ver aquí en mi estudio, que es mi habitación de invitados. Quiero decir, no tengo un estudio soleado, no vivo en un sitio fancy. No todo lo que enseñamos es la realidad. Entonces, les diría que el hecho de que un ilustrador tenga muchos seguidores, proyectos interesantes y colaboraciones con marcas, no quiere decir que esté por encima de ti o que no haya enfrentado los mismos problemas que tú estás enfrentando. Esa persona tiene esas circunstancias vitales, tiene esa trayectoria y tú tienes otra. Ni mejor ni peor.

Luego hay mucha gente que tiene mucho complejo con la edad. Gente que dice: “Tengo 30 años y solo he publicado dos libros, solo”. Mi primer libro lo publiqué a los 30 años.

¡Yo también! ¡a los 30 justo!

Claro, pero hay gente que piensa: “Este artista me encanta. Ha salido de Bellas Artes, tiene 23 años y ya está petándolo. Es porque lo vale”. Genial, pero no por eso pienses que ya es tarde para ti, aunque tengas 30, 40, 50, da igual.

Yo tenía una compañera de clase en ilustración que era una señora de 65 años que se había jubilado. Había trabajado como meteoróloga en un aeropuerto. Después de jubilarse estudió Ilustración y Bellas Artes. Ha hecho un montón de exposiciones de acuarelas de nubes, porque a ella lo que le encantaba era dibujar nubes. Tiene ya su carrera artística. Entonces, la edad realmente, por suerte en esta profesión, no es un condicionante. Me parece importante saberlo.

¿Y qué planes de futuro tienes?

Me gustaría hacer más álbum ilustrado, a color, para el mercado extranjero.

Me encantaría saber cómo es trabajar para el mercado asiático. Me encanta Japón, me encanta todo lo que tiene que ver con Corea y su cultura y es un mercado donde no he estado ni remotamente cerca. Me llama mucho la atención. Ojalá ilustrar un libro para alguno de esos países algún dia.

Y Pixar y Disney, ¿qué te parecen? ¿Te gustaría trabajar para clientes de ese tipo?

Eso me infunde mucho respeto… ¡uf!

Hay muchas personas que prefieren estar en un coworking rodeada de más gente. A mí me encanta relacionarme con mis compañeros ilustradores, pero a la hora de trabajar prefiero hacerlo en casa y dedicarme a mis libros, llevando una vida sencilla y cero expuesta.

Soy muy tímida y me gusta meterme en mi trabajo. Un proyecto de animación o algo del estilo requiere un trabajo en equipo tan grande que me hace pensar en lo que me costaría encajar.

De hecho, esto te lo he preguntado porque a mí ocurre algo parecido. No es conformidad, es que realmente me gustan los álbumes ilustrados. Lo otro, si me llegara la oportunidad, bien, y si no, también.

Exacto. Si me quieren llamar bien y si no también.

¿Te gustaría decir algo más?

Quería felicitarte por la iniciativa de la revista, porque me parece súper buena idea. Y no solo para la gente que empieza, también para los que estamos en el mundo de la ilustración y llevamos trabajando unos años. Creo que requiere un montón de esfuerzo y trabajo y te lo quería agradecer.

¡Oh! ¡Muchas Gracias! ¡Pues creo que ya esta!

¡Vale! ¡muy bien! ¡Yuhu!

CASOS DE ÉXITO e HISTORIAS

Desvelamos los secretos del éxito de grandes ilustradores y te contamos historias que te darán ganas de leer cada correo.
Sí, también intentaremos venderte algo.

Información básica sobre privacidad

  • Responsable: Antonio Mas Lorenzo
  • Finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales: enviarte comunicaciones comerciales y Newsletter informativo.
  • Legitimación: Consentimiento.
  • Destinatarios: No se ceden a terceros. Se pueden producir transferencias.
  • Derechos: Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en hola @ ilustrawoop.com así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.
  • Información adicional: en la política de privacidad de ilustrawoop.com encontrarás información adicional sobre la recopilación y el uso de su información personal, incluida información sobre acceso, conservación, rectificación, eliminación, seguridad, y otros temas.

CASOS DE ÉXITO e HISTORIAS

Desvelamos los secretos del éxito de grandes ilustradores y te contamos historias que te darán ganas de leer cada correo.
Sí, también intentaremos venderte algo.

Información básica sobre privacidad

  • Responsable: Antonio Mas Lorenzo
  • Finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales: enviarte comunicaciones comerciales y Newsletter informativo.
  • Legitimación: Consentimiento.
  • Destinatarios: No se ceden a terceros. Se pueden producir transferencias.
  • Derechos: Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en hola @ ilustrawoop.com así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.
  • Información adicional: en la política de privacidad de ilustrawoop.com encontrarás información adicional sobre la recopilación y el uso de su información personal, incluida información sobre acceso, conservación, rectificación, eliminación, seguridad, y otros temas.

3 comentarios

  1. ¡Qué maravillosa entrevista!

    Me quedo con lo que ha dicho de que las críticas son para que mejoremos nuestra calidad y no para tomarlas como algo personal. Es algo que debería tatuarme para no olvidarlo nunca 😂

  2. No sabía que la Srta. M vivía en Terrassa, ¡qué cerquita!
    Me ha sorprendido lo que ha contado de la formación en ilustración. Lo malo de muchas escuelas de arte es que están pobladas de licenciados en Bellas Artes que son sólo profesores y no trabajan como ilustradores. Aunque también se da el caso contrario, ilustradores que además son profesores pero no tienen la vocación de enseñar. Deberían hacer una mejor selección para que los alumnos salgan más motivados y mejor preparados. Y por último, una formación artística sea Bellas Artes o un ciclo de grado Superior no es suficiente. Aparte de la práctica constante, recomiendo la formación constante como ha apuntado Manoli. Todo lo que ella aprendió que parecía no tener relación, al final le ha servido. Muchas gracias por contárnoslo todo 🙂

  3. ¡Una entrevista genial! Me he sentido identificada en muchas cosas 😅. Y, sobretodo en lo de preguntar a otros ilustradores, no he podido hacerlo nunca, siempre pienso en que molesto y que alguien que está ahí, a qué santo me va a prestar atención 😓. Pero está genial poder conocer la trayectoria de los demás y sus experiencias. Gracias por estos aportes 🤗🤗

Deja una respuesta