El inspirador viaje de Mila Useche: riesgo, perseverancia, autenticidad y estrategia.

Estaba yo trabajando en un libro ilustrado con Youtube de fondo y, de repente, escucho que alguien está hablando de diseño de personajes y autenticidad. Miro el vídeo a ver quién era y me encuentro con Mila y su maravilloso canal. Tiro más del hilo y resulta que ya la conocía: la seguía en IG, pero sus publicaciones no me aparecían en la sección de noticias.

Como me pasa siempre que descubro o, en este caso, redescubro un referente, me convertí en una FAN intensa y estudié su obra de pe a pa. La analizaba y disfrutaba enormemente.

Un tiempo después, pensando en personas a las que me gustaría entrevistar, me vino ella a la mente, pero cómo quien se pone a soñar porque soñar es gratis.

El caso es que, por recomendaciones, decidí tirar alto, con todo el miedo y la vergüenza que eso me daba: directamente, le pregunté a personas que admiro profundamente. Es entonces cuando me llevé una grandísima sorpresa al ver la generosidad de toda la comunidad de ilustradores y creativos, en general. Y fue entonces cuando Mila, entre otros ilustradores también muy TOP, ¡me dijo que sí!

Llevaba unos meses admirando muy fuerte su trabajo, así que antes de la entrevista estaba MEGA nerviosa. Después, me quedé en shock unos días. Fue como asistir a una MasterClass de la vida y la ilustración.

En esta entrevista, se habla de manera muy explicita de todos los factores que han convertido a Mila en la increíble artista que es a día de hoy. Y no tienen nada que ver con un talento innato o una vida llena de facilidades. De hecho, facilidad ninguna.

No podía parar de reflexionar sobre las experiencias, conclusiones y lecciones que de ahí se podían extraer, algunas de ellas también experimentadas por mi.

Sin saberlo, Mila me inspiró para crear todo el contenido de este número.

Por todo esto y por esta charla tan enriquecedora, quiero darle las GRACIAS de nuevo.

Y ahora sí, os dejo con la entrevista.

Entrevista: Mila Useche

¡Empezamos! ¿Podrías contarnos brevemente quién es Mila? ¿De dónde eres y a qué te dedicas?

Pues, mi nombre completo es Mila Useche y soy de Bogotá, Colombia. Ahorita vivo en Berlín desde hace diez años.

Soy artista de muchas maneras, ya que he trabajado para distintas industrias. Pero en este momento, principalmente, me dedico a mis proyectos personales y, a veces, cuando necesito el dinero, trabajo como freelance.

Vale, ahora retrocedamos al principio. ¿Dónde se ha criado Mila? ¿Hay algún otro artista en tu familia?

Sí, lo hay.

Mi familia es bastante peculiar. La mayoría están en negocios relacionados con las finanzas, pero también hay otro lado de la familia bastante artístico.

Mi madre era diseñadora gráfica. Mi tío era pintor y después se convirtió en editor de libros; de hecho, muchos de esos libros hablan sobre arte. Y después está mi papá, que es diseñador industrial.

Siempre hubo una mezcla de dos mundos distintos, uno más creativo y otro más enfocado en las finanzas y la ciencia.

Entonces sí que has podido tener cierto contacto con el arte desde pequeña, ¿no?

Sí, pero era algo extraño porque, por un lado, sentía que mi familia aceptaba el estilo de vida del artista y ese tipo de cosas. Sin embargo, al mismo tiempo, notaba que vivir de eso era más complicado.

Desde pequeña tuve la noción de que vivir del arte era difícil. De hecho, yo quería ser científica y estudiar biología, por ejemplo. Mi abuelo es ingeniero químico. También me llamaba la atención ese mundo.

Por otro lado, mis padres me influenciaban más en el diseño que en el arte. Sin embargo, mi tío era un artista mucho más conceptual. Además, es muy joven, casi de mi edad, y de alguna manera lo considero como un hermano mayor.

Entonces, sí, desde muy pequeña tuve muchas influencias, pero fue curioso porque no fue hasta que estaba a punto de graduarme que decidí involucrarme en las artes. Antes de eso, no quería entrar en el mundo artístico. Me daba miedo porque sabía que era difícil.

La mitad de mi familia, los que se dedicaban a las finanzas, tenían muchos recursos, pero la realidad de mi mamá, diseñadora gráfica freelance, era diferente. Mi hermana y yo éramos muy conscientes de lo complicado que era tratar con los clientes y tener que trabajar los fines de semana. No quería estar en esa situación.

¿Y cómo fue que tomaste esa decisión? Independientemente de tener curiosidad por distintas cosas, ¿eras una niña que dibujaba mucho y antes de graduarte lo tuviste en cuenta?

Pues, digamos que durante el high school y mucho antes, dibujaba, pero muy poco. Me interesaba mucho más el diseño gráfico y el diseño industrial.

Por ejemplo, aprendí a usar Photoshop a los seis años. Iba a la oficina de mi mamá o de mi papá y no había nada más que hacer, excepto tomar un computador y jugar con los programas.

Pero en el último año de high school, mi colegio ofrecía algo muy chévere: la posibilidad de tomar una clase universitaria.

Yo, que era muy perezosa y odiaba estudiar, escogí lo que me parecía más fácil en ese momento: una clase de dibujo básico. Fue entonces cuando me di cuenta de que el dibujo podía ser para mí.

Antes, era una forma de escapar, una actividad que hacía cuando me sentía mal o muy aburrida. No lo tomaba muy en serio.

Afortunadamente, con esta clase, la profesora cambió por completo mi percepción sobre el dibujo y el arte en general. De hecho, ella se volvió muy especial para mí.

¿En una sola clase?

No, fue durante todo un semestre. La profesora se dio cuenta de que tenía cierta habilidad y potencial, pero que me faltaba la parte emocional.

Era extraño porque siempre existió esa parte emocional, pero al mismo tiempo, yo trataba de reprimirla porque quería ser diseñadora gráfica. Era más técnica, incluso en el dibujo. Esta profesora cambió mi percepción tanto del dibujo como de lo que significaba vivir para mí.

Fue gracias a esa clase que decidí estudiar esa carrera en esa universidad.

Por otro lado, en Colombia no había muchas más opciones para estudiar artes. Además, esa universidad tenía buen reconocimiento en el campo artístico. Quise probar y ver qué sucedía. Si no me gustaba, siempre podría cambiar a otra carrera en la misma universidad. Ese también era mi plan: combinar las artes con biología o con otra área que me interesara, como una especie de doble carrera.

Vale, entonces estudiaste Artes allí en Colombia. Y cuando acabas la carrera, ¿qué haces?

Nunca terminé la carrera. Estudié dos semestres allí.

La universidad era muy buena y tenía muchas ventajas, pero en ese momento estaba muy desesperada. Por varias razones personales y otras circunstancias, necesitaba salir del país.

Por ejemplo, mi papá tenía algo de dinero ahorrado para mi educación universitaria, pero no era suficiente para cubrir todos los costos. Tenía que buscar otras opciones.

Después de dos semestres, tomé ese dinero y me mudé a Alemania con la intención de estudiar, ya que acá, en Europa, es gratuito. Porque eso fue otra cosa a tener en cuenta: la mayoría de las universidades en Colombia son privadas y muy costosas.

El plan falló terriblemente.

En ese momento era bastante fácil ingresar a Alemania. Solo necesitabas estar matriculado en un curso de alemán y te pasaban la visa.

Además, el valor del peso colombiano en comparación con el euro era muy bajo. Entonces, el dinero que mi papá había ahorrado me duraba mucho más en aquel momento. Pero después de un año viviendo allí, el precio del euro casi se duplicó. El dinero que había planeado ya no era suficiente.

Por otro lado, las escuelas a las que quería aplicar no me aceptaron.

Pasaron dos años en los que estuve aprendiendo alemán y dibujando por mi cuenta. Tomaba muchas clases a través de videos en YouTube y tenía mucho tiempo libre para practicar.

También empecé a trabajar en pequeños proyectos como freelance y a dedicar tiempo a las redes sociales. En ese momento no estaba en Instagram, pero sí en Tumblr o Behance.

Fue dos años después cuando retomé mis estudios aquí en Alemania.

Qué valiente me parece. ¿Y dónde estudiaste? ¿Cómo fue eso?

Sí, bueno, en ese momento también era una cuestión de desesperación y de tomar riesgos.

En Alemania – no sé si en el resto de Europa también – uno puede aplicar a estas universidades una vez al año. Como no me habían aceptado la primera vez, la segunda vez también suponía un riesgo enorme. Así que decidí aplicar a una escuela en una universidad privada y allí sí me aceptaron. Es más fácil ingresar a estas universidades privadas.

Esta universidad era muy nueva, por lo que también estaban admitiendo a muchos estudiantes. Digamos que no era la mejor opción, no tenía los mejores profesores ni la mayor reputación, pero para mí la gran ventaja era que podía quedarme en Alemania con una visa. Era como mi única opción en ese momento.

Y lo bueno es que tenían un programa de ilustración, únicamente ilustración.

Mi plan era tomar uno o dos semestres en la universidad privada pagando ese montón de plata y luego pasar a una universidad pública para terminar mi carrera allí. Pero eso no sucedió.

La carrera en la que estaba tenía muchas ventajas, sobre todo porque me brindaba mucho tiempo libre y mucha libertad para hacer lo que quisiera. Tenía tiempo libre para trabajar, participar en competencias, concursos y todas esas cosas. También tenía tiempo para dedicarme a las redes sociales.

Claro. A la vez que estudiabas, ya te estabas metiendo en el mercado poco a poco, ¿no?

Sí, eso era principalmente una necesidad porque en ese momento era económicamente independiente y tenía muchos gastos. Vivir en Berlín es mucho más costoso en comparación con vivir en Colombia. Así que empecé a trabajar como freelance desde muy temprano, sobre todo haciendo cómics.

Esos años fueron los peores en términos de cómo cuidaba de mí misma y cómo manejaba mi tiempo. Literalmente pasaba 14 horas al día dibujando. Era absurdo y muy tóxico.

Entonces, ¿te pagabas todas las clases y toda tu estancia en Berlín trabajando como ilustradora freelance haciendo cómics?

Sí, pero también tuve que pedir un préstamo al banco.

Además, hay que tener en cuenta que Berlín es más económico en comparación con otras capitales.

Los costos de los seguros médicos, la renta y todo ese tipo de cosas eran muy bajos.

Con los proyectos freelance y el préstamo del banco era suficiente para sobrevivir. Obviamente no podía hacer nada más que eso, sobrevivir.

En estos trabajos pagaban muy poco, por lo que tenía que tomar muchos al mismo tiempo. En ese momento, tenía al menos dos o tres trabajos más continuos. Uno era un webcomic, donde el creador me pagaba para hacer las ilustraciones. El otro era coloreando cómics para la industria americana, que también pagan increíblemente poco.

Además, surgían otros trabajos de vez en cuando, como ilustraciones para revistas u otras cosas similares. No eran muy frecuentes, pero eran suficientes para darme un pequeño impulso.

Y esos trabajos, ¿de dónde te llegaban? ¿Cómo te encontraban y contactaban contigo?

La mayoría venían de Facebook o, sobre todo, Behance.

Antes de que Adobe lo comprara, Behance era independiente y ahí podías tener un portafolio bastante profesional sin ningún costo. Había mucha visibilidad por parte de gente que necesitaba contratar a otras personas.

Me llegaron muchísimos clientes para, por ejemplo, ilustrar un libro que escribieron para sus hijos. Eran clientes muy pequeños, pero era suficiente.

¿Y cómo pasaste de eso a trabajar con clientes más grandes? Bueno, siguiendo con tu historia, estabas estudiando. ¿Cuál fue el siguiente paso?

Al final de mi carrera tenía que tomar una internship. Entonces, encontré un estudio de diseño que estaba empezando a desarrollar videojuegos. Ellos ofrecían una internship remunerada por seis meses.

Me contrataron, pero para hacer algo completamente distinto a lo que yo hacía normalmente.

En principio estaban buscando un artista para Unity, un programa para crear videojuegos. Aunque no tenía ni idea de cómo utilizarlo, estaba interesada en adentrarme en ese mundo. Especialmente porque no quería seguir siendo freelance, sino trabajar como empleada.

Cuanto antes pudiera sumergirme en ese ámbito, más experiencia podría adquirir y mayores oportunidades tendría de conseguir un empleo estable. Eso era lo que pensaba en ese momento.

Cuando decidí aplicar a este trabajo, literalmente, aprendí lo básico del programa en un fin de semana. Luego, durante la entrevista, dije bastantes mentiras, hahaha. Pero funcionó.

Al final, necesitaban a alguien que pudiera desempeñar ese puesto, pero que también tuviera habilidades en el dibujo en caso de ser necesario.

Durante esos 6 meses, trabajé casi exclusivamente con este software. Iba al trabajo y aplicaba lo que había aprendido durante el fin de semana.

En realidad, era algo que ya había estado haciendo por mucho tiempo, ¿sabes? Siempre había sido muy autodidacta.

Sí, en realidad llevabas funcionando de esa manera desde hace un tiempo.

Sí. Y al principio era divertido, porque también aprendí muchas más skills fuera de lo que yo solía hacer. Aprendí mucho sobre toda esa parte técnica, sobre cómo funcionaba el negocio y cómo manejar un estudio, entre otras cosas.

Después de graduarme, decidieron contratarme.

Fue interesante porque estábamos trabajando en un juego y el director de arte, siendo un ilustrador reconocido, tenía poco tiempo para ciertas tareas. Mi trabajo consistía en adaptarme a su estilo y encargarme de lo que él no podía hacer. Pero, poco a poco, fui asumiendo las responsabilidades del director de arte y al final notaron que preferían lo que yo estaba haciendo en lugar de lo que tenían antes.

Nadie me ofreció el puesto, pero terminé convirtiéndome en la directora de arte.

Tomó bastante tiempo, pero seguían confiándome la responsabilidad y dándome la libertad de hacer lo que quisiera, lo cual no ocurre con mucha frecuencia.

Claro, tú te lo tomabas como algo propio. No tanto como empleada que debe seguir unas órdenes, sino como un proyecto personal en el que tú misma te exigías que todo saliera lo mejor posible, ¿no?

Sí, exacto.

Es que eso es otra cosa. Yo nunca he sido muy buena siguiendo instrucciones. Soy como muy rebelde y controladora en ese sentido, lo cual no siempre ayuda. También muy perfeccionista y detallista. Suena irónico si ves como es mi trabajo en este momento.

Muchas veces me decían cómo querían algo y yo les respondía que no, que me permitieran hacer otra cosa que quedaría mucho mejor. No siempre, pero en la mayoría de las veces funcionaba.

Me tomaba este trabajo muy en serio. De cierta manera, me lo apropiaba, lo cual ha resultado ser muy importante más adelante para, por ejemplo, los proyectos que estoy llevando a cabo.

Digamos que te convertiste en su directora de arte, pero de manera muy orgánica, por la naturaleza de tu personalidad y tu manera de trabajar.

Sí. Y seguí trabajando ahí por un tiempo, pero, desafortunadamente, el salario era muy malo. Tenía que seguir con los trabajos de cómics. Era muy difícil.

Al final del proyecto, ya en 2019, me dio muchísimo burnout. Estaba devastada y muy deprimida. Tenía problemas graves de salud. Mi cuerpo, literal, ya no podía dar más de si.

A finales de 2020, con el juego ya acabado, decidí renunciar. Justo ahí fue que empezó la pandemia, por eso fue un riesgo enorme que tuve que tomar.

Estaba entre la espada y la pared. Era o seguir trabajando en esta posición que me estaba matando o salir a la nada en medio del comienzo de la pandemia y convertirme en freelance, algo que yo nunca quise ser.

Entiendo que fue una situación especial. La urgencia te señaló el camino, aunque este no pintara del todo bien.

Sí, eso siempre fue como una constante en mi carrera. Todos los cambios y decisiones han sido tomados de una manera bastante forzada, como por necesidad.

Puede sonar un poco terrible, pero siempre ha sido esa inestabilidad financiera la que me ha motivado.

Y tanto. No debió ser fácil, pero, aun así, tú persistías. ¿Qué pasó entonces?

No, no fue fácil, sobre todo por el alto nivel de riesgo que enfrentaba continuamente:

No tener trabajo significaba no tener fondos y, literalmente, no tener nada. Significaba no tener visa y tener que volver a Colombia. No tenía el soporte de la familia. Obviamente, si algo sucedía, podrían ayudarme, pero enviar dinero no era viable.

En ese momento, tenía un poco de ahorros, lo suficiente para sobrevivir tres meses. Para mí, eso era mucho tiempo.

Por esa época había un evento de Schoolism aquí en Berlín. Fui allá y estaba John Nevarez, un artista reconocido que terminó siendo muy especial para mí.

En las entrevistas siempre lo menciono porque no era como si hubiera una revisión de portafolios ni nada, pero después del evento yo me acerqué y le pregunté sí podía ver mi portafolio.

Yo no tenía proyectos de animación, ni siquiera de diseño de personajes, solo ilustraciones. De hecho, no entendía muy bien qué significaba ser diseñador de personajes. Pero John vio mi trabajo y me dijo que mi fortaleza estaba ahí, en el diseño de personajes, pero que necesitaba mejorar mi portafolio.

De esto no tenía ni idea. Además, nunca pensé en entrar en la animación porque siempre lo vi como un mundo inalcanzable. Siempre escuchaba cosas como que es imposible conseguir un trabajo si no estabas en Estados Unidos y leyendas así.

John me dijo que necesitaba poner más historia en mi portafolio y que fuera más conciso. Me recomendó dedicarle tres meses para crear story moments y dos diseños de personajes, dos turnarounds, entre otras cosas. Y una vez resuelto eso, que empezara a aplicar a proyectos.

Todo lo que me dijo tenía mucho sentido, así que eso fue lo que hice.

Me inventé una historia, lo más básico. También hice el diseño de personajes. Y, mientras hacía todo esto, también me enfoqué en publicar en Instagram. Durante dos o tres meses, casi todos los días, compartía el desarrollo del portafolio y de todo lo que iba haciendo. Incluso publicaba cosas que no me gustaban.

Así fue como creé a Carmen, un personaje que terminó siendo muy importante para mi carrera. Se convirtió en un proyecto enorme en el que todavía estoy trabajando.

Gracias a la visibilidad que obtuve en Instagram y a ese nuevo enfoque más específico de la animación me comenzaron a llegar trabajos. Eran proyectos pequeños, con estudios pequeños o personas que necesitaban diseños para hacer pitches.

Era suficiente para al menos cubrir mis gastos.

Después, todo pasó muy rápido. No me lo esperaba, pero una cosa llevó a la otra.

John me recomendó para un trabajo con una productora que estaba buscando un artista. Ellos querían contratarlo a él, pero él no tenía tiempo, así que me recomendó a mí. Fue para un comercial de McDonald’s. Fue un trabajo pequeño y rápido, pero tenía la ventaja de que lo podía postear muy rápido.

Gracias a ese trabajo, también me contrataron para un proyecto en Disney. Y a medida que iba posteando mis proyectos, me iban contratando para cosas parecidas.

Muchos estudios venían interesados en la estética que utilicé para Carmen. Era como show que ya existía, pero con más push, más auténtica y única, pero al mismo tiempo universal. Diría que fue este proyecto el que atrajo esta nueva ola de trabajos de diseño de personajes y visual development.

Trabajando en esos proyectos estuve hasta principios del 2022, pero durante todo ese tiempo también dediqué tiempo a mis proyectos personales, que es lo que me mantiene viva y en el juego.

Claro, es decir, toda esa cartera de clientes tan potentes que aparecen en tu web son empresas con las que has trabajado en estos últimos 2 o 3 años ¿no?

Sí, fue bastante rápido e inesperado.

Es sorprendente y revelador descubrir esto, porque yo misma, sin ir más lejos, pensaba que llevabas años en la industria de la animación. Aunque también tiene mucho sentido, ya que no has parado y has trabajado mucho para llegar hasta aquí.

Sí, fue como continuar haciendo lo que ya venía haciendo antes.

Siempre he sido muy estratégica. Antes de comenzar como freelance, ya tenía un plan: una estrategia de marketing y social media. Incluso mi portafolio fue planeado desde el principio.

Es decir, a pesar del enorme riesgo, siempre ha sido más o menos calculado.

¡Eso quería preguntarte también! Entonces, si está todo pensado. Consideras necesario tener una estrategia, ¿no?

Pues digamos que puede ser bueno y malo, pero yo siempre estoy pensando muy a futuro.

Por ejemplo, mi corto animado “Epifanía” surgió porque ya estaba cansada de hacer proyectos personales que no llegaban a nada. Quería hacer un proyecto que de verdad pudiera salir.

La idea era hacer un corto animado muy low budget, pero que eventualmente pudiera abrirme las puertas para conseguir trabajo en algún estudio.

Como dije antes, yo no quería ser freelance. Tampoco quería ir a un estudio a trabajar en proyectos de otras personas, sino que me contrataran a mí para hacer mi proyecto.

Si te pones a pensarlo, suena muy ambicioso y tal vez incluso arrogante, pero esa era la idea básica y lo que me motivó a desarrollar todo el proyecto.

Fue gracias a esta iniciativa y auto-aprendizaje que terminé escribiéndole a un director de un estudio que conocía. Este director se convirtió en el productor de mi corto y su compañía es la que está produciendo “Epifanía”.

Ellos me ayudaron a conseguir la plata y, aunque tomó un montón de tiempo, ahora tengo el apoyo de un estudio para hacer mi corto con mis términos, lo cual es una locura. No me lo esperaba de esa manera y tampoco tan rápido. Vamos a empezar en octubre y el proyecto ya no es tan low budget.

Así que sí, siempre he tomado grandes riesgos, pero con un plan, mucha persistencia y ambición.

¡Qué bien! ¡Enhorabuena! Entonces, ¿en la actualidad, “Epifanía” es tu principal trabajo?

Sí, lo va a ser por unos meses. Pero lo veo como una inversión, ya que yo no gano nada con este corto. Toda la plata que tengo la estoy usando para pagarle a otras personas.

Sigo trabajando en proyectos como freelance para otras compañías, pero muchísimo menos en comparación con antes. Tomo solamente lo necesario para sobrevivir.

Por otra parte, también estoy mucho más enfocada en desarrollar una presencia online mucho más fuerte. Ya es bastante fuerte, pero ahora no quiero promocionar mi trabajo para conseguir más clientes similares.

Entiendo. No como portafolio online.

Exacto. Antes esa era la intención, pero me di cuenta que eso no me satisfacía y tampoco era muy agradecido.

Sí, tenía todos estos clientes y una puede pensar que ya lo logró, pero la realidad es que estos estudios pagan muy poco y se demoran mucho en hacerlo. Además, la cantidad de trabajos que llegan no es suficiente para tener una cierta estabilidad económica.

Por otro lado, de esa forma no hay posibilidad de ir subiendo tu categoría hasta llegar a ser director, por ejemplo. Si te quedas siendo freelance de esta manera, siempre te van a llamar para este servicio.Y digamos que como modelo de negocio a mi no me estaba funcionando muy bien.

Es por eso que recientemente (desde este año) he cambiado mucho mi estrategia en redes sociales. Ahora me enfoco en crear una marca personal.

Sí, un cambio de nicho. He visto que tienes Patreon, por ejemplo.

Sí, por ejemplo.

Le estoy invirtiendo mucho más tiempo a hacer vídeos cortos para redes sociales. No estoy ganando plata con ello, pero sí me está trayendo una gran ola de creatividad que, a pesar del riesgo, a muchas personas les puede interesar.

Ya he pasado por este proceso de cambio muchas veces, pero esta vez es más público y centrado en el proceso antes que en el resultado. Trato de mostrar mi esfuerzo mientras que llego allá.

Se siente como volver a empezar una nueva carrera, pero a medio tiempo, porque el otro medio lo dedico a mi corto animado y proyectos freelance.

Pero para mi es importante dejar de ser freelance. Prefiero tener mi propia compañía.

Entiendo. Vivir en la incertidumbre todo el tiempo no es fácil.

Es muy complicado, sí. Además, para mí es muy importante tener libertad en la expresividad y la creatividad. Así es como empecé a meterme en este mundo. Y eso es algo que se pierde muy fácil cada vez que uno se dedica a trabajar para otros, más aún cuando es por dinero.

Entonces, por ejemplo, sería genial para ti crear una comunidad alrededor de tu marca y tu Patreon, lo suficientemente grande como para poder hacer lo que te gusta, pero al mismo tiempo enseñar y ayudar a otros, ¿no?

Sí. A mí me encanta enseñar, por eso también fue que empecé a hacer vídeos de YouTube. Me hace muy feliz mostrarles a las personas lo que puede ser hacer arte y, a la vez, mantener esta pasión por mi trabajo.

Hubo un tiempo en el que yo hacía todo lo que hacía para yo que sé, ganar un Oscar o algo así. Pero mi ambición ahora es dibujar y no tener que preocuparme tanto por la plata ni los premios. No me interesan los premios.

Tu Patreon y tus vídeos de YouTube son increíbles. Se nota que te gusta enseñar. Además, en medio de la revolución de las inteligencias artificiales, se dice que es muy importante crear tu propia marca.

No hay inteligencia artificial que pueda mostrarte el proceso de creación de unas láminas hechas ¡con ceras de colores! Me encantan, a mi y mucha gente ¿También hay estrategia ahí? ¿Tiene algo que ver con esta nueva revolución tecnológica?

En cierta manera, es parecido a lo que me pasó cuando renuncié y empezó la pandemia. Lo que parecía ser el peor momento resultó ser también el mejor.

Cuando renuncié a mi trabajo y me puse a hacer proyectos freelance, al principio todo era incertidumbre. Sin embargo, al mismo tiempo, hubo una explosión de trabajos de animación. Fue un momento muy oportuno para empezar.

Ahorita, en medio de este “drama” con las inteligencias artificiales, pensé que quizás es el mejor momento para hacer lo que realmente quiero hacer.

Si las inteligencias artificiales me van a quitar mi trabajo, más bien yo me quito mi trabajo y me pongo a hacer cosas para la que nadie me va a contratar.

No tiene nada de sentido en términos financieros, pero al mismo tiempo tiene mucho sentido en términos de pasar al siguiente nivel creativo.

Entonces, sí, lo he hecho de manera consciente.

Empecé a hacer dibujos con crayones porque era la técnica más rápida, económica y que requería menos espacio, pero sin dejar de lado la expresividad y la creatividad, que eran lo que me estaba faltando.

Mi estrategia ahora no se centra en crear arte para tener contenido, sino en crear arte y generar contenido a partir de eso, pero a una velocidad casi tan rápida como el desarrollo de la inteligencia artificial.

Podría dedicarme a hacer proyectos más ambiciosos y que lleven más tiempo, pero en este momento mi intención es divertirme y crear contenido a partir de eso, no al revés. Y hasta ahora, me ha funcionado muy bien

Sí, te he escuchado decirlo más de una vez, que es muy importante divertirse.

Sí, volver al principio, a ese momento en el que la calidad, el resultado y ganar dinero no eran un requerimiento.

Obviamente, no es fácil, porque es como volver a empezar. Mucha de la audiencia que ya tenía no está tan interesada en esto, pero al mismo tiempo se está creando una comunidad mucho más amplia y no solo centrada en la animación.

Estás diversificando y ampliando horizontes.

Sí, exacto.

Iba a preguntarte sobre tus planes de futuro, pero creo que ya me has dado la respuesta.

Bueno, sí, digamos que hay más cosas también, porque, por ejemplo, no sé muy bien qué va a pasar con mi corto animado después de que salga. También es una posibilidad seguir por ese camino.

Es muy difícil en este momento tener una idea de como será todo, pero, sobre todo, quiero desarrollar una marca personal que no sea restrictiva para mi creatividad. No quiero llegar al momento en el que haga el mismo dibujo siempre. Eso también me aterra bastante.

Eso me interesa muchísimo. Durante mucho tiempo se les pedía a los ilustradores que tuvieran un estilo definido y reconocible. Quizás no estaba tan bien visto eso de ser versátil y cambiante. A mí, por ejemplo, me aburre hacer lo mismo todo el tiempo. ¿A ti te pasa lo mismo? ¿Necesitas “cambiar de estilo”?

Por necesidad para mi era mejor saber adaptarme a cuantos más trabajos mejor, pero digamos que ambas opciones me parecen válidas.

Sí que es verdad que si quieres trabajar en animación es una desventaja enorme tener un estilo que solamente tú puedes hacer. Es preferible tener habilidad para adaptarte a todos los proyectos.

Sin embargo, si lo que quieres es convertirte en una ilustradora que trabaja para editorial o, sobre todo, para ilustrar artículos de revistas o cosas así, no diría que es una necesidad. Tener un estilo definido puede ser conveniente.

Para mí, definitivamente, la mejor opción, no es tanto desarrollar un estilo o ser flexible, sino ofrecer autenticidad. Es importante que te contraten por tu forma de contar las cosas, tu voz personal, tus temas y todo ese tipo de aspectos que están más relacionados con tu personalidad que con un resultado visual específico.

Cierto. ¿Y en cuanto a técnicas o programas de edición, cuáles usas tú aparte de los crayones de colores que hemos mencionado antes?

Para cosas digitales uso Procreate. Durante mucho tiempo usé Photoshop, pero es muy caro ahora. Y para los dibujos no digitales estoy usando pasteles, crayones y acrílicos.

Vale, ahora una pregunta que me gusta mucho: ¿de qué estás más orgullosa? Aunque quizás debería preguntarte de qué no estás orgullosa, porque no lo has tenido nada fácil y, aun así, siempre has salido adelante.

Pensar que sobrevivir era suficiente para seguir luchando fue, sin duda, un logro bastante grande.

Ahorita, sí tengo todas estas cosas que resolver, pero tengo un estilo de vida muchísimo más saludable y viable. Quizás mi estabilidad económica no sea la mejor, pero al menos tengo una vida más tranquila, sin tener que trabajar 15 horas al día. Ahora trabajo ocho horas o incluso menos, duermo mejor, me estreso mucho menos y tengo tiempo para hacer deporte. También mi relación con mi pareja es muy buena, es increíble, al igual que con mis amigos.

Me ha tomado diez años, pero también conozco muchos artistas que lo han logrado y, aun así, no tienen esta estabilidad emocional.

Más que cualquier cliente o cualquier proyecto, tener una vida saludable lo siento como mi mayor logro.

Cómo me alegra oír eso. Además, en paralelo, estabas pasando por otra experiencia. En tu cuenta de Instagram hiciste un anuncio precioso relacionado con tu identidad de género, y personalmente, me encantó ver todo el apoyo que recibiste de tus seguidores.

Sí, de eso no he hablado demasiado, pero me motiva mucho.

Digamos que en muchos otros lugares mi vida podría ser bastante más compleja. Y sí, desafortunadamente, a veces tengo que lidiar con la discriminación y otro tipo de dificultades burocráticas aquí en Alemania, pero me puedo sentir más segura, lo cual es un privilegio.

Segura y muy muy querida.

Sí, esa también es otra cosa de la que me siento muy orgullosa, de la comunidad que se ha logrado construir en estos años por redes sociales.

Los clientes tienen su valor, pero no es como la gente espera. Haber trabajado para, por ejemplo, Disney no es un trofeo como muchos pueden pensar, simplemente es otro cliente. Es trabajo y reconocimiento, ya sé, pero no hay una gran gratificación creativa.

No creo que trabajar para estos estudios deba ser una meta final. No viene mal porque te da reconocimiento y credibilidad, algo importante para el negocio, pero nuestro trabajo no termina ahí, ese es solo un paso o un camino, digamos.

Totalmente de acuerdo. Y, para finalizar, te haré esta última pregunta: ¿qué le dirías a alguien que está empezando ahora en el mundo de la ilustración?

Pues sí, digamos que en este momento hay mucha incertidumbre por todo este cuento de las inteligencias artificiales y los problemas financieros de las industrias creativas. También hay tantos requisitos para ser artista que puede volverse abrumador o parecer imposible de alcanzar.

No voy a negar que es complicado, pero creo que es cuestión de ser honesto contigo mismo y preguntarte si realmente quieres hacer esto y si estás dispuesto a asumir riesgos.

Aunque no haya trabajo ni nada parecido, es importante luchar y no permitir que ninguna crisis económica o inteligencia artificial te haga sentir que debes abandonar lo que te apasiona. Eso es lo que más tristeza me da siempre: ver historias de personas que deseaban ser artistas, pero que no lo intentaron por falta de trabajo.

Todo el mundo empieza así, sin trabajo. Lo que realmente se necesita es tener persistencia y un fuerte compromiso. No tener un trabajo estable, no significa que tengas que dejar de dibujar.

Claro. Mantenerse haciendo lo que te gusta a pesar de las temporadas difíciles, incluso si en ese momento no es lo que te da de comer.

Claro, por eso también digo que es tan importante divertirse y considerar el dibujo como una forma de expresión. El hecho de que no siempre te paguen por ello no significa que no puedas obtener algún beneficio de ahí.

Quizás no lo puedas convertir en una carrera de forma inmediata, pero eso no significa que vaya a ser así siempre. En diez años, si no has parado de dibujar porque es algo que te divierte, tus habilidades estarán en un punto en el que será muy, pero muy raro que no te quieran contratar.

Es cuestión de tiempo y de qué tanto te gusta como para no dejar de hacerlo y convertirlo en una de tus prioridades.

Honestidad, perseverancia y no dejar de lado la parte divertida de crear. Estoy totalmente de acuerdo.

Pues creo que ya hemos terminado. Muchísimas gracias por abrirte tanto, Mila. Para mí, conocerte de esta manera resulta bastante revelador e inspirador. Un regalazo. Estoy segura de que esta entrevista, así como tu presencia en línea, serán de un enorme valor para muchos.

 Ok. ¡De nada y Gracias!

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