Alicia Aradilla: Viajes Ilustrados, Creación de Contenidos y Formación Online

¡Voilà! Este mes he tenido el placer de entrevistar a la maravillosa Alicia Aradilla: travel sketcher, formadora y creadora de contenido; tres talentos que, con dedicación y esfuerzo, ha logrado combinar, construyendo así una exitosa carrera.

Está mal que yo lo diga, pero esta entrevista es un verdadero tesoro, ya que está llena de reflexiones y consejos prácticos de alguien que no solo disfruta día a día de su pasión, sino que lo ha convertido en un negocio rentable y que crece de manera exponencial.

Para que veas a qué me refiero, entre sus más recientes noticias, podemos encontrar que Alicia ha sido seleccionada por Forbes como uno de los 100 mejores creadores de contenido de 2023 en España, específicamente en la categoría de creativos. Así la describen en su nota biográfica:

“Renunció a su carrera en publicidad para emprender un viaje que la llevó a retratar el mundo con acuarelas. Compartiendo sus creaciones, esta talentosa artista ha emergido como una influencer en el universo del dibujo, conquistando a 245 mil seguidores en su cuenta de Instagram”.

https://forbes.es/lista-forbes-best-influencers-2023/

A su éxito en redes se le suman otros logros que respaldan su admirable trayectoria, entre ellos:

  • Es coautora, junto a su pareja, del libro El Mundo en Acuarela, una obra recopilatoria de cerca de 700 dibujos realizados in situ durante su increíble viaje alrededor del mundo. La primera edición se agotó en menos de 2 meses.
  • Su academia online en Patreon, en la que ejerce de profesora, cuenta con más de 2.000 alumnos.

Como te podrás imaginar, la agenda de Alicia es bastante apretada, aun así, sacó un hueco para compartir su experiencia con Ilustra WooP, tiempo que yo aproveché para ir al grano.
La entrevista empieza en un punto muy concreto: aquel en el que decidió arriesgarse, renunciando a su puesto de diseñadora gráfica.

No obstante, antes de lanzar la primera pregunta, comparto de manera breve los primeros capítulos de la historia de Alicia y su relación con el arte, ya que también desempeñan un papel relevante en su aventura:

A Alicia siempre le gustó dibujar, y su madre, también artista, fue su primera gran influencia.

Hubo un tiempo en el que dudó sobre el camino que debía tomar: empezó Medicina. Pronto se dio cuenta de que eso no le hacía feliz y finalmente estudió Bellas Artes, seguido de diseño gráfico y animación digital.

Como ya he apuntando, trabajó como diseñadora gráfica en agencias de publicidad, algo de lo que está muy orgullosa. Al cabo de un tiempo, decidió dejar su trabajo para, junto a su pareja, dar la vuelta al mundo, un viaje que lo cambiaría todo.

Entrevista: Alicia Aradilla

[…]  Decidiste dejar tu trabajo como diseñadora gráfica para dar la vuelta al mundo. Mi pregunta es: ¿tenías algunos ahorros o apoyo familiar que te permitieran tomar ese riesgo con cierta seguridad financiera?

El viaje lo hice con mi pareja, que ahora es mi marido. Siempre tuvimos la idea, él más que yo, de viajar por el mundo antes de los 30, de realizar un viaje grande. Entonces, sí, fuimos ahorrando para contar con un presupuesto que calculamos previamente, tanto para llevar a cabo el viaje como para tener ahorros a la vuelta.

Es decir, sí que teníamos esa especie de colchón, básicamente porque lo habíamos previsto.

Lo veo perfecto. De hecho, en la revista ya hablamos en profundidad sobre el tema de tomar riesgos, pero siempre con cierta cautela.

¡Claro! Al final sí que es un riesgo, porque cuando tú pides una excedencia en un trabajo, muchas veces la opción de volver se puede complicar, ya que no vuelves hasta que no hay una vacante de tu puesto. Puedes quedarte en una especie de limbo que no sabes cuánto durará.

En ese sentido, nosotros sí que teníamos los pies muy en la tierra y decidimos arriesgar, pero digamos que entre comillas, siempre barajando la posibilidad de que quizás me tocara buscar otro trabajo entre que volvía y no a mi puesto anterior.

Además, también he de decir que nosotros no pensábamos sacarle rentabilidad a ese viaje. Nuestro objetivo era disfrutar al máximo de la aventura y hacer lo que nos gustaba: yo quería pintar, Sergio haría fotografías… No se trataba de un proyecto de empresa.

¡Anda! Acabas de responderme a lo que era la siguiente pregunta. ¿Cuánto de improvisado y cuánto de planeado había en cómo ese viaje impulsó tu carrera de la manera en la que lo ha hecho? Es indudable que hay un trabajo detrás, pero, entonces, ¿te pilló por sorpresa la respuesta y el crecimiento que obtuviste a partir de compartir tus acuarelas?

¡Exacto! Como te decía, el objetivo era disfrutar, pero al mismo tiempo, yo iba pintando y Sergio hacía fotografías. Compartíamos todo en redes sociales y en un blog de viajes que teníamos por aquella época. No era un proyecto con fines económicos, sino que todo se fue dando. A medida que yo iba publicando, la comunidad de Instagram iba creciendo.

Fue a la vuelta de ese viaje cuando me di cuenta de que empezaron a surgirme muchos proyectos como freelance. Entonces pensé que quizás no tenía ningún sentido mantener mi antiguo trabajo. Al final, si ves que eres capaz de, con tus proyectos de ilustración freelance, pagar facturas, digámoslo así, puedes pensar en arriesgar y dedicarte 100% a ello.

En otra entrevista tuya escuché que tu estilo, de hecho, fue surgiendo a raíz del ritmo que ese viaje te iba marcando. Imagino que es algo que tampoco estaba planeado, que fue junto con esas nuevas oportunidades profesionales, otro plus que se fue dando, ¿no?

Sí. Es muy curioso porque tengo muchos alumnos con dudas sobre este tema; me preguntan “Pero ¡¿qué hago para encontrar mi estilo?!”. Y lo que yo les digo es que el estilo es algo que viene con la práctica y, al final, al menos en mi caso, también con la necesidad.

Por ejemplo, el hecho de viajar ya implicaba que no podía llevar óleo, no podía utilizar una técnica que requiriera mucho material; ahí es cuando decidí decantarme por la acuarela. Por las mismas razones, el formato no podía ser muy grande: opté por un formato A5 y por llevar cuadernos.

De la misma manera, el tiempo del que disponía también marcó mi estilo. Si quería pintar, pero también viajar, no podía permitirme dedicar horas y horas para conseguir resultados hiperrealistas; con unos 40 minutos debía ser suficiente.

El estilo se va construyendo a medida que tú vas trabajando y vas viendo qué cosas te funcionan y cuáles no.

Hay que tener un poquito de paciencia, sobre todo, con nosotros mismos, porque el estilo es algo que acaba llegando con el tiempo.

Totalmente de acuerdo, persistir en el tiempo es clave. Y, volviendo al tema de tu nueva vida como ilustradora freelance a raíz de darte a conocer y crecer en redes sociales, ¿qué tipo de proyectos te fueron llegando? ¿De dónde provienen tus ingresos?

Cuando volví de ese viaje, mis ingresos provenían principalmente de las clases presenciales. Mucha gente se empezó a interesar por mi trabajo y querían aprender a crear su propio cuaderno de viaje.

Por otro lado, también fueron surgiendo algunas colaboraciones con marcas a través de mi cuenta de Instagram; marcas que me contactaban para promocionar sus productos.

En la actualidad, mi principal negocio es mi academia online.

Además, como el crecimiento en redes ha sido exponencial, cada vez más personas han ido conociendo mi trabajo gracias al boca a boca. Tanto las empresas como los alumnos, si les gusta lo que haces se lo cuentan a los de su alrededor. En este sentido, además de dedicarme a mi academia, sigo colaborando con marcas y empresas de turismo en redes sociales.

Digamos que todo fue evolucionando de una manera natural y acorde a las circunstancias. La pandemia, por ejemplo, influyó en esa transformación.

Por otro lado, también están el mundo editorial y mi tienda online.

Son como muchas patas, y eso es precisamente lo bueno e interesante de ser freelance.

Exacto, ahí está una de las ventajas de diversificar ingresos. Es un tema que, de hecho, ya hemos tocado varias veces en esta revista.

Centrándonos ahora en ese crecimiento exponencial de tus redes sociales, ¿dirías, entonces, que fueron fundamentales para darte a conocer y conectar con tu público objetivo?

Aunque hay proyectos que he desarrollado más por mi cuenta, es cierto que las redes sociales son un gran escaparate. Pueden llegar a un público muy amplio, lo cual puede traerte oportunidades que, de otra manera, quizás no llegarían. Después, es verdad que esa visibilidad que te dan debe complementarse, como decía antes, con el boca a boca de las personas satisfechas con tu trabajo. Pero sí, las redes sociales han sido un apoyo muy importante.

Esto te lo pregunto por lo siguiente:

Es típico que te conozcan o te nombren como Alicia Aradilla, ilustradora o travel sketcher; pero, además, a mí me encanta ver como, paralelamente, has dedicado tiempo a perfeccionar otros dos talentos más allá de tus habilidades como artista plástica: la enseñanza y la creación de contenido.

Por ejemplo, has sido seleccionada como una de las 100 mejores creadoras de contenido en Forbes. Desde fuera, personalmente, percibo que le dedicas el mismo esfuerzo e ilusión a tus publicaciones de Instagram que a tus acuarelas, pero ¿cómo lo has vivido y lo vives tú?

Al final, para mí, son campos que están muy unidos. Me parece igual de creativo hacer un vídeo para Instagram o crear un trabajo para redes sociales que preparar material para una clase, hacer un libro u otra campaña con una marca.

Por otro lado, soy muy perfeccionista y creo que eso al final se nota en cada cosa que hago.

Yo estudié Bellas Artes, y reconozco que, en un principio, no me planteaba enseñar mi trabajo en redes sociales, pero poco a poco lo fui aprendiendo. Al mismo tiempo que desarrollaba mi estilo de dibujo, construía una estética propia a la hora de mostrarlo: cómo colocar el set, cómo presentar tu trabajo con los diferentes materiales alrededor o cómo crear un vídeo para que sea dinámico y atractivo.

No me centro solo en el resultado final, sino en todo el proceso, desde que coges el lápiz y le sacas punta. Es otra manera muy bonita de crear.

Me encanta eso, más que nada porque a muchos ilustradores, sobre todo al principio, nos suele preocupar, casi de manera exclusiva, mejorar nuestra técnica y encontrar el famoso estilo. De hecho, reconozco que yo misma caí en ello. Sin embargo, con el tiempo, fue muy bonito y revelador descubrir que más allá de ser ilustradores, somos creativos. Me parece importantísimo tenerlo en cuenta y usarlo y potenciarlo allá donde podamos.

Claro. Yo creo que el que es creativo, es creativo; es algo intrínseco y puedes expandirlo a diferentes ámbitos si te lo propones.

Aparte, siempre lo diré: a día de hoy, tan importante es hacer un buen trabajo como saber enseñarlo.

Hay ilustraciones espectaculares que, al ser fotografiadas o digitalizadas, si fallas con la luz, los ajustes de color o el enfoque de la cámara, no impactan de la manera que podrían hacerlo. No se aprecia realmente su calidad y potencial, lo cual es una pena.

¡Cierto! Siguiendo con el tema de la creación de contenidos, ¿has buscado formación al respecto o tienes algún tipo de apoyo o persona que te ayude con las redes sociales?

En ese sentido, he de decir que haber estudiado el máster de diseño gráfico me ha ayudado muchísimo.

De hecho, si alguien está pensando en dedicarse a la ilustración de manera profesional, aunque vaya a utilizar técnicas tradicionales, le diría que también es importante saber cómo digitalizar su trabajo con herramientas como Photoshop.

A la hora de crear un libro, la pieza física no vale en sí para nada; tienes que entregar la obra de manera digital. Entonces, saber cómo escanear y retocar una imagen para que quede bien es muy importante.

Y ¿cómo organizas tu tiempo? Quiero decir, dado que eres ilustradora, formadora y creadora de contenido, ¿qué horas le dedicas a cada cosa? ¿Cómo es tu día a día?

Pues es difícil de definir. Como trabajo en muchas cosas distintas, depende del día y de la semana. Además, también viajo mucho, es decir, hay semanas en las que la rutina cambia por completo.

Cuando estoy mucho tiempo en casa, lo que suelo hacer, por ejemplo, es adelantar trabajo de las redes sociales y las clases online, ya que luego sé que quizás esté dos semanas viajando y en ese caso, todo tenga que estar ya hecho.

En esos días, sí que es verdad que, a pesar de ser autónoma, me gusta establecerme unos horarios: primero contesto emails y dedico unas horas a aquellos trabajos que “menos me gustan” y que tienen que ver con lo digital. Luego ya me meto de lleno en la parte más creativa.

Los viernes por la mañana, por ejemplo, sí que suelo dedicarlos siempre a corregir trabajos de alumnos.

Igualmente, como te decía, es difícil establecer una rutina diaria, más aún si de repente me surge tener que preparar una exposición o trabajar en algún proyecto concreto, como pueda ser un libro; entonces, tengo que reorganizar el resto de la agenda.

Y, en ese tiempo que dedicas a las redes sociales ¿sigues alguna rutina o tipo de estrategia que te guíe a la hora de crear tu contenido? ¿Hay algo que hagas y creas o identifiques como la clave para llevar con éxito tus redes sociales?

Yo creo que al final se trata de ser auténtico y no dejarse llevar ni por modas, ni por virales. Creo que, si haces lo mismo que hace todo el mundo, la gente se va a aburrir. En este sentido, me parece importante confiar en uno mismo y seguir tu instinto.

Por otro lado, también es fundamental tener paciencia y ser constante, no solo para aprender y mejorar cada vez más, sino también para esperar la recompensa. Es cierto que hay personas que se han vuelto virales de la noche a la mañana, pero eso no es lo normal. El esfuerzo y la constancia seguramente harán más por ti que copiar la fórmula o el vídeo de una cuenta. Eso no suele funcionar y puede ser muy frustrante.

Claro, como decíamos antes, usar tu creatividad, en este caso, para crear tu contenido. ¿Y cómo surgen en ti esas ideas? ¿Tienes, por ejemplo, un Excel en el que vas planificando todo o es algo más improvisado y espontáneo?

El contenido nace, sobre todo, mientras preparo mis clases. Es ahí cuando, con el material que tengo, me planteo los vídeos que puedo crear y voy planificando todo.

Por otro lado, también voy adaptándome a los nuevos proyectos y novedades que van surgiendo más allá de mis clases. Si, por ejemplo, tengo un viaje, un libro que promocionar o una colaboración con una oficina de turismo, le doy prioridad a eso.

Mantengo mis redes lo más actualizadas posible, ya que he notado que a la gente le gusta mucho conocer tu día a día.

Aparte de todo esto, ¿hay algún otro consejo que le darías a alguien que está empezando a usar las redes sociales para dar a conocer su trabajo?

Como he dicho antes, es importante compartir cosas que te representen y con las que te sientas cómodo. Por este motivo, otra cosa que aconsejaría es que se olviden de los likes, ya que muchas veces dependen de qué algoritmo enseñe o no tu trabajo, y no tanto de la calidad del mismo. Si te obsesionas con la respuesta de los seguidores, puedes volverte loco, cuando en realidad eres tú quien tiene que estar contento con lo que haces.

Por otro lado, la constancia es muy importante: de nada sirve publicar mucho durante un mes y de repente desaparecer. Eso no funciona porque el público se olvida y desconecta de ti. La mejor opción es dosificar, ser constante y tomártelo como parte de tu trabajo.

¡Genial! Ahora, dejando de lado el tema de las redes sociales y la creación de contenidos, quiero pasar a hablar de bloqueos creativos y el síndrome del impostor. ¿Hasta qué punto han formado y forman parte de tu día a día? ¿Cómo gestionas esos momentos?

Pues, por ejemplo, yo, como artista que utiliza acuarelas, pero las combino con otro tipo de técnicas como puede ser el rotulador acrílico o la pluma para dar contraste, digamos que me he saltado las normas o salido del marco que suele definir a los acuarelistas puros. Algunos pueden pensar que lo que yo hago no es acuarela, que no está bien. Sin embargo, a mí me parece bonito mezclar y probar sin tener que seguir reglas o modas de una manera estricta.

Saliéndote un poco de la norma, vas a encontrar un camino diferente y eso puede ser positivo. Ha pasado muchas veces a lo largo de la historia del arte. Las obras impresionistas, por ejemplo, al principio fueron rechazadas por el sector, sin embargo, luego tuvieron su público y se reconoció su valor.

Con esto quiero decir que confiar en mi instinto me ha ayudado a seguir haciendo las cosas como las hacía y lidiar, de alguna manera, con el síndrome del impostor, a pesar de ser consciente de que no iba a gustar a todo el mundo.

En cuanto a los bloqueos, si en algún punto siento que me estanco o me aburro, me ayuda mucho cambiar de materiales, pasar a utilizar otra técnica.

Si, por ejemplo, llevo un rato pintando en acuarela y veo que necesito parar, empiezo a utilizar los lápices o el carboncillo. En ese momento, mi cabeza hace un clic que despierta mi creatividad. Después, incluso puedo volver a trabajar con la anterior técnica, pero con más ganas.

La verdad que dejar un rato lo que estas haciendo y, de alguna manera, airear la mente es muy efectivo.

Sí, a veces necesitas simplemente una pausa. Incluso muchas veces pasa que un dibujo que acabas de hacer no te gusta, pero al cabo de tres días lo ves y te parece que está genial.

Sin embargo, como te digo, mientras estoy trabajando, me funciona parar pero hacer algo distinto, es decir, no dejar de trabajar. No creo que parar por completo sea la solución o ayude de igual manera a tu creatividad.

Muy bueno ese truco. Y eso que has dicho de mezclar la acuarela con otras técnicas y saltarte las normas me recuerda mucho a la Rosalía y a ese eterno debate que hay sobre si lo que hace es flamenco o no, cuando ¡ella misma dice que no!, que lo toma como inspiración para crear cosas nuevas.

¡Claro! ¡Es eso! Esas normas que otros tratan de imponer pueden incluso hacerte dudar, pero al final te das cuenta de que lo mejor es salirte de esos límites para tener la posibilidad de llegar a resultados realmente originales. Son riesgos que merece la pena tomar.

Sí, hay que dejarse llevar por la intuición más a menudo. De hecho, la misma anécdota sobre los acuarelistas puros me ha recordado a una experiencia que viví en Bellas Artes.

Tenía una asignatura en la que cada semana o cada mes probábamos una nueva técnica, hacíamos la mezcla, pintábamos modelos en clase y después había que practicar en casa también.

Cuando le enseñé al profesor uno de mis trabajos libres (“libres”), me regañó por mezclar acuarela con lápiz y por no utilizar más agua para que los colores se mezclaran y expandieran mucho más. Me dijo que controlar la mancha y el dibujo de esa manera estaba poco menos que prohibido. 

Sin embargo, años después conocí el trabajo de Esther Gili, que, salvando las distancias, utiliza las técnicas que yo utilicé ese día. Entonces pensé “¡ala! ¡Que sí se podía y encima queda increíble!”. 

El caso es que con tu trabajo me volvió a pasar lo mismo, fue como un “¡Ves! ¡Se vuelve a confirmar!, ¡sí que se podía!”

Sí. De hecho, muchos alumnos van con ese miedo a fallar por no seguir las normas.

Al final, en nuestra profesión hay que priorizar la originalidad por encima de la técnica, así que mezclar y probar cosas nuevas siempre tiene cabida y va a ser positivo, incluso, aunque luego el resultado no nos guste. Se trata de ir probando fórmulas.

Además, esto es como la cocina, incluso utilizando los mismos ingredientes que otra persona, el resultado puede ser diferente, lo cual es muy bonito. Con esto quiero decir que, si te dejas llevar, utilizando incluso la misma técnica que otro artista, gracias a otros elementos como pueden ser tu elección de colores, tu experiencia y tu trazo, vas a poder crear algo único.

Hablando de técnicas ¿Cuáles son las que tú más utilizas?

Cuando estoy de viaje, para trabajar en el cuaderno, suelo utilizar siempre acuarela y pluma estilográfica con tinta permanente. A veces, también utilizo rotulador o gouache blanco para pequeños detalles.

En mi día a día, cuando no viajo, utilizo de todo, como se puede ver en mi cuenta de Instagram: lápices, sanguina, rotuladores acuarelables, rotuladores acrílicos, el óleo también me encanta… De hecho, cuando terminé la carrera, me especialicé en óleo y en grabado. La acuarela llegó muchísimo después.

En realidad, con todas las técnicas he aprendido algo nuevo. Incluso el diseño gráfico también me ha ayudado a resolver luego mis dibujos, aunque estén hechos con otras técnicas; por ejemplo, a la hora de saber cómo plantear y colocar varios elementos en una página del cuaderno de viajes.

Todo ha ido conformando mi propio estilo.

Claro, y además, he visto que en redes sociales colaboras también con marcas de material artístico que te envían sus productos. Es decir, tu trabajo como creadora de contenido también te lleva, en cierta manera, a seguir experimentando con nuevos materiales, ¿no?

Claro, sigo saliendo de mi zona de confort.

Cuando me llega un material nuevo trato de darle un uso con el que me identifique, no cambiar de repente de estilo, sino utilizarlo para potenciar los conocimientos que ya tengo.

En este sentido, aprecio la tranquilidad económica que me aporta mi academia online en Patreon, ya que gracias a ello puedo llevar a cabo este tipo de proyectos y experimentos con cierta libertad.

¿Muestras esos experimentos a tus alumnos?

En mi academia enseño principalmente a trabajar con acuarelas y a crear tu propio cuaderno de viaje, que es por lo que empezó mi canal en Patreon y lo que la mayoría espera encontrar. Sin embargo, también he ido ampliando el contenido según el feedback de mis alumnos: hay mucha gente interesada en otros materiales y eso también lo tengo en cuenta.

Por ejemplo, algo que me han pedido mucho últimamente son tutoriales para aprender a trabajar con lápices acuarelables, también muy útiles para el cuaderno de viajes.

De la misma manera, hay veces que cuando subo algo a Instagram y gusta mucho, son los mismos seguidores los que me piden incluirlo en mis clases.

Cuando se trata de alguna técnica nueva, siempre dedico mucho tiempo a experimentar y preparar la clase, es decir, a encontrar la manera más fácil y clara de explicárselo a mis alumnos. No puedo presentarme de repente, empezar a pintar y ver qué sale, porque eso no ayudaría. Necesito presentar unas pautas claras que puedan seguir fácilmente.

Muchas veces tenemos materiales en casa que nos encantan, pero no sabemos cómo sacarles partido. Lo que intento no es solo enseñar ese material, sino que conozcan cómo funciona para que lo puedan usar en su día a día.


Claro. No solo experimentas y aprendes a usar cada material nuevo que te va llegando, sino que también tienes que registrar o traducir de alguna manera todos esos aprendizajes para hacérselos llegar a tus alumnos, lo cual no es ninguna tontería.

Exacto. Siempre digo que he tenido profesores que son muy buenos artistas, pero luego no son capaces de transmitir al alumno cómo tiene que hacerlo.

Para ser profesor, no vale solo con dominar la técnica; además, debes saber desglosar los pasos que llevas a cabo para llegar al resultado, algo que he aprendido muy bien durante todos estos años.

El sistema de enseñanza es muy importante y, de hecho, muchas veces tardo más en desarrollar la metodología que en pintar el dibujo en sí.

Por ejemplo, para un tutorial de un dibujo que hice en 10 minutos, pueden surgirme muchas preguntas y maneras de explicarlo cuando me paro a analizar lo que he hecho. Se trata de explorar y encontrar la forma más sencilla de hacerlo. A veces, un proceso que resolví de manera más intuitiva me es más fácil explicarlo mediante figuras geométricas.

No es tan simple como parece, pero ahí está la clave; ese trabajo es el que marca la diferencia entre que tu alumno esté contento o no con los resultados.

Me encanta escuchar esto porque yo, que soy relativamente nueva en esto de la enseñanza, una de las primeras cosas que noté es esa gran diferencia entre ilustrar y enseñar o escribir sobre ilustración, pero hasta ahora no lo había hablado con nadie.

Puede pensarse que lo primero convalida automáticamente lo segundo, pero no es así para nada. Enseñar, si quieres hacerlo bien, requiere también un entrenamiento y un esfuerzo más allá de que ya tengas años de experiencia en la materia que vas a impartir.

Dicho esto, el reloj marca que se acerca el final de la entrevista, así que paso a hacerte las 3 últimas preguntas.

Por un lado, me gustaría saber cuáles consideras que son tus mayores logros. He escuchado en otras entrevistas que prefieres pensar que tu mayor éxito o tu mejor trabajo está por llegar, pensamiento que aplaudo fuertemente, pero ¿cuál dirías que es, hasta el momento, el proyecto o acción del que estás más orgullosa?

Yo creo que la academia online es el proyecto que más me ilusiona. Me parece increíble y me siento muy feliz cuando pienso que más de 2000 personas siguen mes a mes mis clases y aprenden conmigo. Literalmente, se me ponen los pelos de punta cuando veo a mis alumnos evolucionar y hacer sus propios cuadernos de viaje a raíz de lo que les he enseñado.

Es muy bonito ver que confían en ti y que tus clases les funcionan. En este sentido, la academia me ha aportado muchísimo.

En cuanto a lo que escuchaste en aquella entrevista, siempre digo que la obra perfecta nunca llega, porque siempre es la que está por hacer. Esta filosofía me motiva a seguir aprendiendo, más que nada porque creo que si sientes que lo sabes todo y ya no queda nada por aprender, los más probable es que te estanques, que dejes de evolucionar.

Creo que los artistas siempre tenemos el gusanillo de seguir creando algo nuevo. Seguro que a ti también te pasa. Siempre hay algo por aprender y el camino parece no tener fin. A mí eso me encanta y me motiva muchísimo.

¡Sí! Además, tiene mucho que ver con algo que suele sucedernos a los ilustradores, y es que entre nuestros últimos trabajos suele encontrarse nuestra obra favorita. Esto se va actualizando porque tu técnica y todo lo relacionado con tu arte van mejorando. Sabes que lo que hoy consideras tu mejor ilustración seguramente no lo sea en el futuro y que, incluso, le encontrarás fallos que ahora no eres capaz de ver.

Ahora bien, por otro lado, quería preguntarte sobre el que consideras que ha sido tu momento o etapa profesional más difícil o delicada a lo largo de tu carrera. ¿Cuándo fue y qué aprendiste de esa experiencia?

Yo creo que para mí lo más difícil fue terminar la carrera y descubrir el mundo real.

Imagino que a mucha gente le ha pasado: estudias una carrera, en mi caso, Bellas Artes, y cuando sales te das cuenta de que no puedes vivir de pintar cuadros o exposiciones. Nada de lo que imaginabas es posible y te sientes como al borde de un precipicio. Yo, al menos, no sabía muy bien lo que tenía que hacer, la verdad.

En mi caso, utilicé los conocimientos que tenía sobre diseño gráfico para dar esos primeros pasos en el mundo laboral. Esas eran mis herramientas en ese momento, las mismas que me permitieron seguir adelante y acercarme, poco a poco, a los objetivos que me iba marcando.

Si quieres vivir del arte, o de cualquier otra cosa, es muy normal que, al principio, te toque dedicarte a cosas que quizás te gusten menos. Igualmente, hay que tener en cuenta que de todo se puede aprender algo. En mi caso, como ya he comentado, las herramientas y la experiencia que gané como diseñadora gráfica me sirven muchísimo hoy en día.

Aunque fue complicado, el tiempo me ha hecho ver que era necesario pasar por ahí antes para llegar a donde estoy hoy.


Exacto. Yo también estudié y trabajé como diseñadora gráfica, algo de lo que estoy orgullosa, principalmente por lo práctico que me resulta a día de hoy haber pasado por ahí.

Y ya, para acabar, te pregunto sobre qué consejos darías tú a alguien que está empezando o quiere empezar en el mundo de la ilustración, más teniendo en cuenta todo lo que está pasando con la IA. Hay mucha desesperanza, e incluso he escuchado a ilustradores veteranos decir que este ya no es un camino profesional que merezca la pena, cosa con la que no estoy de acuerdo, por cierto.

No, yo tampoco.

Ya lo he dicho en otras ocasiones: las inteligencias artificiales tienen sus cosas buenas y sus cosas malas.

Para mí, lo malo es que se nutren de imágenes ya hechas por personas, artistas de todo tipo que no han dado su permiso. No me parece que eso esté bien.

Sin embargo, por otro lado, pienso que cuando pasa algo así, cuando llega una tecnología que lo revoluciona todo, tenemos que estar atentos a cómo podemos usarlo en nuestro propio beneficio. Tenemos que verlo también como una herramienta.

A mí, por ejemplo, puede venirme bien para buscar paisajes que tengan una luz concreta, imágenes de referencia con unas determinadas características que me sirvan para enseñarle a mis alumnos a entender y pintar diferentes escenarios.

De la misma manera que en su día aprendimos y nos adaptamos a usar herramientas como Photoshop, ahora creo que tenemos que ir adaptándonos a esto; más que nada porque han venido para quedarse.

Pero es que, además, pienso que las inteligencias artificiales van a revalorizar el trabajo y los procesos de creación de los ilustradores y los artistas en general.

Las IAs no enseñan el proceso humano de crear, algo que, en realidad, gusta muchísimo al público, más allá de ver un resultado final. Cuando creamos hay un trabajo de investigación, unos pasos e incluso unos errores humanos que añaden valor y hacen que tu pieza sea única.

De la misma manera que, cuando apareció la fotografía, no se dejaron de hacer retratos, pienso que la ilustración tampoco va a desaparecer ahora. El retrato aporta algo que la fotografía no y viceversa, y todos entendemos fácilmente que tener un retrato tuyo hecho por alguien tiene un valor añadido.

En este sentido, creo que, a medida que las IAs van evolucionando, lo hecho a mano y la creatividad también se van a ir revalorizando.

Para nada creo que haya que rendirse y abandonar tu carrera como ilustrador o como artista, sino enfocar tu trabajo de manera diferente, dándole más valor a lo que la IA no puede hacer, como puede ser el proceso de crear.

Sí, estoy totalmente de acuerdo. Además, pienso que otra cosa que no puede hacer la IA es inyectar mágicamente en toda la población ese impulso y sensibilidad que te hace querer crear y crecer como artista. Nos tocará enfocarlo de otra manera, quizás, pero seguirá existiendo esa relación entre artistas y consumidores de arte.

¡Claro!

Yo, sobre todo, pienso eso: que el proceso, los materiales y el cómo se llega al resultado van a tener mucha importancia a partir de ahora, por ejemplo, a la hora de promocionar un producto.

En el caso de la ilustración digital, creo que será necesario estudiar formas de mostrar su lado más artesanal y humano: hablar de la historia que hay detrás de esa imagen o ese logotipo, por ejemplo; o crear ediciones limitadas y otro tipo de estrategias que aporten valor a tu trabajo

Sí. Al final, hay que buscar formas de readaptarse.

Vale, pues ahora ya sí, ¡te lo he preguntado todo! ¡Muchísimas gracias por esta charla tan interesante, Alicia!

¡Gracias a ti! Ha sido un placer.

¡Lo mismo digo!



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